Llueve. En realidad no es que llueva, porque que si miras al cielo no ves que caiga ni una sola gota, pero el resultado es el mismo; Me estoy mojando. Estoy rodeado por esa especie de niebla densa de Londres que acaba calandote antes de que te hayas dado cuenta.Son las siete de la mañana. Estoy despierto desde hace dos horas. He vuelto a soñar con ardillas. Ya sabes que fobia le tengo a esas ratas que viven a los árboles. Me produce escalofríos solo el pensar en ellas. Pero hoy me ha pasado algo extraño. No me he levantado en sudores, ni sobresaltado, como tantas veces me viste despertar cuando soñaba con ellas.
Hoy ha sido distinto, al despertar me he sorprendido con una media sonrisa en mis labios. Esta vez el sueño ha sido diferente, las ardillas no parecían siniestros roedores de ojos rojos como de costumbre. Esta vez se parecían mas a las de los dibujos, a esas ardillas traviesas que andaban siempre metiéndose en líos.
Sobre todo se parecían a la ardilla medio tonta, a la que siempre se le caían las bellotas de la mano. La que tenia los dientes separados, ojos bizcos y nariz roja. ¿La recuerdas? No puedo evitar sonreír cuando pienso en ella.
No entiendo muy bien que me pasa. Pero he salido de casa directo a la tienda del paquistaní y le he comprado una bolsa de cacahuetes. No he encontrado bellotas. Espero que las ardillas también coman cacahuetes. Igual ni siquiera comen bellotas, igual solo es así en los dibujos.
La cosa es que he decidido aplazar mi viaje a Brigthon de esta tarde y me voy a ir a Hyde Park a darle de comer a las ardillas.
Se me ha ocurrido la estupidez de que quizá ha cambiado algo dentro de mí, que quizá si consigo quitarme el miedo a las ardillas… igual también soy capaz de olvidarte.
Aunque también se que eso va a ser prácticamente imposible….
¡Ya sabes cuanto odio a esos bichos!
