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Tu lees porque piensas que te escribo... Eso es entendible. Yo escribo porque pienso que me lees... Y eso es algo terrible.
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25 octubre 2011

CARTAS QUE NUNCA...(13)


Al revisar los cajones encuentro la carta. La encuentro donde no debía estar, pero a pesar de eso, la encuentro.
Nada más verla me da por imaginar dos trenes a punto de chocar, y antes de que lo pueda evitar... los trenes chocan. Y uno sale claramente peor parado que el otro. Lo que hace que, a  pesar de que lo intente, no pueda evitar “echar de más” el espacio que sobra en mi sofá y el vacío que queda bajo la manta que cubre mis sesiones frente al televisor.
Lo cual, sé a ciencia cierta, no es más que una estratagema de mi cerebro para evitar pensar; que es a ti a quien echo de menos.
Y debe ser que a mi cerebro no le gusta que le descubran, porque de repente me sorprendo pensando de nuevo en ti y en esa sonrisa que perdí, por la que ahora estaría dispuesto a entrar descalzo al infierno con tal de recuperarla, en tu forma ingenua de mirarme, como si me vieras siempre por primera vez, y en Aladino. Si, en Aladino. Y en esa tarde en el bazar donde encontraste esa lámpara tan parecida a la de los cuentos y yo te sorprendí mirándome de reojo y escondiéndote para frotar la lámpara disimuladamente. Recuerdo como me hice el tonto y dejé que creyeras que no te había visto para no discutir  sobre lo absurdo de esa acción. Pero ahora me sorprendo pensando en si existira la magia, en si existió  o no Aladino, en sí tendría o no una lámpara, y si fuera así si esta seria realmente mágica... Pero sobre todo pienso en cuál sería ese deseo furtivo que pediste aquella tarde.
Mientras mi cabeza discute si hice lo correcto al dejarte marchar, si debiera haber escuchado más a mis latidos y menos a mis razonamientos, y en si debería abrir o no la carta que tengo ante mi... Mis ojos se escapan hacia a la ventana.  Tras ella está la luna. Bien arriba, justo a la mitad. La parte que falta de esta luna, se bien quien la tiene. Como tu hacías, le pido serenidad y armonía, pero no para mí...

“Hola amor mío;
No pasaron ni dos horas desde que bajé del tren y no he podido resistir más el ponerme a escribirte.
Espero que te haya gustado el libro que te deje “El alma de las cosas” Me pareció un titulo taaaan sugerente. Ya se que tu no crees en esas cosas, pero quien sabe, quizás algún día...
Al final como habrás visto solo me he llevado la portada, en vez de la mitad del libro, como te dije que haría para que me echaras aun más de menos, pero no me pareció bien dejarte tan "a medias" y pensé que dado el nombre, era mejor llevarme solo el titulo y dejarte el interior completo, Además. no hubiera estado bien, separar  el alma del libro ¿Porque donde sino en el interior está el alma de los libros?
Aquí mi única ventana a mi mundo por suerte o por desgracia eres tu...Te iré escribiendo y narrando lo q me pasa, como me siento, que tengo y que no. Te ire escribiendo para sentirme algo más cerca de mi mundo, algo más cerca de ti.
Aquí, todo está mal. Pero trato de disimularlo lo mejor que puedo.
Nadie más sabe mis miedos y nadie se da cuenta de, como ahora, como me tiemblan las piernas...
Espero que hagas una excepción y leas esta carta. Nunca entendí tu manía de coleccionar cartas cerradas. Si no me contestas no volvere a escribirte más, pero si lo hicieras al menos esta vez, esta correspondencia puede que nos acerque en alma ya que en cuerpo de momento no puede ser...
Espero que sepas cuanto te necesito. Sé que no puedo ser para ti lo que en algún momento he deseado pero al menos puedo ser esto...”

A la mitad de la carta maldigo haberla encontrado y decido no seguir leyéndola, la arrugo con rabia y la tiro lo más lejos que puedo de mi lado. ¿Por qué diablos no la dejaría olvidada en el cajón, cerrada, como todas las demás cartas?
Ahora no puedo detener mis pensamientos... Los trenes vuelven a atravesar mi cabeza, cada uno con un destino diferente, con un deseo distinto, recorriendo la misma vía, pero en direcciones opuestas. Es solo cuestión de tiempo que terminen  chocandose de nuevo.
Pienso en lo que me cuentas y lamento que este todo mal, pero a la vez pienso que, que bien que este todo mal… Quizás así regreses antes.  Y que, que bien que me necesites, y que, que mal que ahora sea ya tarde.
No consigo decidirme por ninguno de estos pensamientos. Así que pienso en trenes de nuevo,  pero resulta ser peor. 

Quizás lo que pretendías decirme es que con la portada del libro te llevabas el cuerpo y dejabas al alma. Quizás no, quizás es que no he entendido nada y solo sea otro de mis torpes pensamientos.
Pero, definitivamente, pienso que al final si que te llevaste la mitad del libro, o al menos la mitad de mi alma.  
Y no puedo dejar de responder a tu preguntas:
“Desde luego que puede ser "esto". O "eso", o "aquello", o cualquier pronombre demostrativo que se te antoje” 
Ya se que todo esto es absurdo. Y soy el primero en encontrar ridículas mis contradicciones y aun más ridículo el estar contestándote ahora y pensar que por ello, después de tanto tiempo, pudieras estar más cerca de mí. 
Pero bueno… Si en realidad es como tú dices y son nuestras almas las que deben estar juntas, quizás si sirva de algo todo esto, quizás no importe el tiempo que haya pasado, que solo haya leído la mitad de la carta
y que no vaya a mandarte ninguna de estas letras que escribo... Puede que con tan solo abrir tu carta haya bastado y un día de estos, me dé la vuelta y me tope de cara con tu alma. Y entonces por fin todos los trenes desaparezcan,todos menos uno, el que me lleve hacia donde tu estés.
Mientras espero que llegue ese día, prometo intentar no pensar tanto, o al menos, pensar menos en trenes.
Y si, aun así, no lo consigo, probare a pensar en trenes llenos de ventanas, ventanas desde donde se vean historias, historias llenas de mundo... tu mundo.

17 julio 2011

CARTAS QUE NUNCA...(12)

Es imposible saber cuánto tiempo ha pasado. O quizás, no. Quizás tan solo es que no quiero saberlo.
El tiempo está congelado en mi cabeza, como en una de esas bolas de cristal con nieve. Una de esas bolas, que basta con agitarlas un poco  para que vuelva a nevar… Y en mi caso, para que vuelva a recordar. Recordar cada una de tus sonrisas perfectas, el destello de tus infantiles ojos, el tobogán de tu nariz, el largo exacto de las ondas de tu pelo, cada gesto que hiciste por simple que fuera, cada palabra que dijiste por trivial que te pareciera…Todo, todo sigue igual en mi cabeza, como si fuera  el paisaje de esa misma bola de cristal.
Y esta ciudad y el saber que ahora te encuentras en ella, agita mi cabeza como si dos manos curiosas de niño gigante la movieran.

No es la primera vez que paseo por Barcelona, pero esta vez  todo me resulta extraño; al contrario que en mi cabeza  parece que nada sigue igual. Tengo la  impresión de estar en un país que no es el mio, no es solo el  escuchar otra lengua distintita a la mía, es algo más…La sensación que me invade es la de estar muy, muy lejos de casa y que en vez de ser verano como en el resto del país, aquí en cambio se cierna el otoño.
No quiero decir con esto que ya no me guste,  tan solo que la encuentro diferente.
Las calles me parecen raras, más anchas, como si en este tiempo las hubiesen estirado.  A pesar de lo fácil  que debería ser orientarse y lo cuadriculada que siempre ha sido, y sigue siendo esta ciudad, no paro de perderme.
Los comercios, no son como los recordaba, ahora parecen más minimalistas y exclusivos, es como si en cada estante que antes cabían cuatro o cinco cosas, ahora hubiera solo una, pero hubieran conservado el precio de las cinco que había.
Todos los restaurantes a los que entro están regentados por asiáticos. Las Ramblas están llenas de figuras dantescas inmóviles pidiendo tu dinero y no paro de cruzarme con turistas de cámara en mano…
Ahora entiendo, no sin algo de ira y frustración, que llamen a esta ciudad; “La ciudad de las mil caras”. Calle a calle, plaza a plaza, rincón a rincón… ¡Todo me resulta diferente!

En mi intento de encontrar algo que sea tal como lo recuerdo, he decidido recorrer los monumentos y espacios caracteristicos, que deberían seguir impertérritos ante el paso del tiempo, pero ni siquiera en ellos encuentro la familiardad deseada.
El Parque Well no tiene ya ese vivo color de tus mejillas.  El Laberinto de la Horta se me antoja mucho más intrincado  y me da por pensar que si estuvieras en el otro extremo me sería imposible llegar hasta ti. La plaza de San Felipe Neri  ya no conserva ese olor que yo creía tan parecido a tu perfume y al intentar abrazar las formas de la Sagrada Familia como si fueran las tuyas, me he encontrado con un montón de andamios…
Dice José Luis Caballero, en uno de sus libros, que Barcelona es una ciudad que ha sido capaz de reinventarse una y otra vez.  Quizás  esto a muchos les fascine… Pero yo, hoy, no puedo hacer más que maldecir esa magia.

Mientras pienso en todo esto, he llegado sin darme cuenta, al paseo del Borne, y no sé porque, me da por pensar que quizás estés por aquí. Claro que, aunque así fuera, de ninguna manera haría nada por verte.  No quiero correr el riesgo de que al igual que esta ciudad, también tú...estés diferente.

28 noviembre 2009

CARTAS QUE NUNCA...(11)


Estoy donde debiéramos estar los dos, donde siempre te prometí que vendríamos juntos. Es obvio que no he cumplido mi promesa, pero a estas alturas que importa romper media promesa más. Si, media, porque al menos he cumplido la mitad de mi promesa, a pesar de que tú no has venido, yo si estoy aquí.
Además, Las Vegas tampoco es para tanto, no es más que un enorme parque de atracciones en el que solo te puedes divertir si te gusta el juego o te sobra el dinero.
Aquí todo es mentira, una estatua de la libertad falsa, una esfinge falsa, un castillo medieval falso…
La única verdad inapelable que encuentro en esta ciudad es que tú no me acompañas.

He salido a buscar Elvis falsos y Marylins de pega, como tantas veces habíamos hablado de hacer, pero parece ser que lo intente demasiado pronto. Un mejicano, al que pregunte, me ha dicho que espere a que caiga la noche y entonces saldrán de hasta de debajo de mis pantalones.
Así que he me he vuelto al hotel, en parte un poco asustado ante la posibilidad de que me aparezca un Elvis cerca de la entrepierna, y en parte por refugiarme algo de un sol que golpea con más de cuarenta grados.

El hotel, deja bastante que desear, solo un norteamericano seria lo suficientemente hortera para elegir semejantes colchas y cortinas (que ni siquiera van a juego), pero al menos en el baño hay una gran bañera redonda. Así que no puedo quejarme, porque esta claro que voy a usar bastante más la bañera que las colchas de colores chillones.
El verano aquí se te mete tan dentro que hace que te sientas como si te hubieras comido tres mantas eléctricas encendidas.
No me lo pienso más y me sumerjo agua casi helada, para aliviar el terrible calor del estado de Nevada, mientras lo hago no puedo evitar pensar que es un nombre poco apropiado para el estado más árido y desértico de Estados Unidos.
Una vez dentro, en vez la sensación de alivio, que esperaba encontrar al poner mi cabeza en contacto con el agua fría, he recibido algo bien distinto; una especie de mazazo en forma de claro recuerdo, tan claro y vivo que he pensado que si realmente me golpearan con él, mi cabeza habría salido disparada de la bañera.
Dice Ray Loriga que la memoria es un perro estúpido que le tiras un palo y te trae cualquier cosa. Tiene toda la razón. Si no, ¿Por qué diablos, el agua fría, ha traído a mi mente ese beso que me diste la mañana en la que tuviste que irte?

En la confusión de mi cabeza, muchos de nuestros momentos se me entremezclan y quizás muchos se hayan perdido, pero la última semana, esa última semana que pasamos juntos, no para de repetirse una y otra vez en mi cabeza, como si fuera uno de esos viejos videos programados para que cuando la cinta de VHS llegara a su final se rebobinase y volviera a empezar de nuevo.
Y por eso entiendo menos aun que me venga ese recuerdo ahora. Si tengo tan claros y repetidos mis recuerdos de esos días, no debiera eso descartar la posibilidad de que apareciera uno aislado ¿Que tiene que ver el agua o el frio con ese beso?
Si ha de venirme algo en mente ¿No sería más lógico, que el agua me llevara al tacto de tu piel mojada? Porque aunque apenas pueda recordar tú cara de esos días, aun casi puedo sentir tu piel, acariciada por mis manos. Podría atreverme a decir, que recuerdo cada gota de agua que compartimos ese día. Recuerdo bien como toda esa agua nos rodeaba y como mis ojos se cerraban para que nada distrajera a mis dedos mientras recorrían tu espalda mojada, subiendo hasta tu cuello y acariciando el nacimiento de tu pelo bañado por esas aguas templadas de, lo que iban a ser, nuestras últimas vacaciones juntos.
O quizá, podría ser lógico también, que el frio del agua me llevase a aquel intenso frio que pasamos esos días en ese viejo país, en esa vieja habitación, ese frio que tanto odiaba y me incomodaba por el día, pero que tanto esperaba y agradecía por la noche, ya que hacía que los dos durmiéramos pegados el uno al otro como dos cucharas en el cajón de los cubiertos.
Pero no. Ha tenido que venirme ese maldito beso de despedida que casi apenas ni pude notar, ya que mis labios, esa mañana, estaban como el resto de mi cuerpo y yo mismo: Dormidos.

Dormido. Me he dado cuenta de que pasé mis últimos días contigo dormido; Esperando el día adecuado para este viaje que ahora hago solo, decidiendo cuando sería mejor decirte las cosas que nunca te dije, posponiéndolo todo para el momento ideal. Lleno de intentos, pero vacio de hechos.
Pero ya he decidido que eso no puede volver a suceder; así que me pongo mi smoking blanco recién alquilado, me subo al Cadillac descapotable que también alquile para la ocasión y salgo decidido en busca de una capilla donde uno pueda casarse rápidamente.
A estas alturas si hay algo que tengo claro es que; no es que no pueda olvidarte, lo que pasa es que, sencillamente, no quiero olvidarte.
Así que espero que no haya problema en celebrar la ceremonia. Si en algún sitio es posible, tiene que ser aquí en Las Vegas. Ya que no creo que un cura que se viste de Elvis y que ha sido capaz de casar a varios miles de parejas extrañas (a saber hasta qué punto) pueda ponerme muchas objeciones a que yo... quiera casarme con un recuerdo.

01 octubre 2009

CARTAS QUE NUNCA...(10)


Hoy me siento especialmente rodeado de ausencias. Como si tuviera toda la arena y todos los horizontes vacíos del maldito desierto dentro de mi.
No sé el nombre de esta ciudad. Ni el del bar en el que estoy. Y esta carta que escribo ni siquiera es para ti.
Esto esta lleno de gente, todo el mundo habla, parece ser que todos tienen algo que decir menos yo.
Junto a la máquina de discos una niña rubia y delgada, de unos dieciséis años, me mira con cara inocente. Pero sus ojos la delatan. Cuando se da cuenta que no me engaña; sonríe, echa una moneda en la maquina y se pone a bailar de forma extrañamente sensual para una niña de su edad.
El gordo que esta a mi lado no deja de observarla. Y echa miradas cómplices a sus amigos.
Doy la vuelta al taburete y paso del espectáculo. El camarero me mira inquisitivo, pero no me pregunta que quiero beber. Así que tomo la iniciativa y le digo “dame lo que sea menos cerveza”. No quiero beber lo mismo que estos tipos. Sorprendentemente el camarero acierta y me trae una botella de Jack Daniel´s. Quien sabe, quizá ya he estado alguna vez aquí. No hay forma de saberlo.
La niña debe estar intentando atraer mi atención porque cada vez siento más agitación detrás de mí. No me preocupa, no es la primera vez que me la encuentro, y sé que sabe como manejar los problemas. Sobretodo los que ella misma crea.
¿Que demonios querrá esta chica? Que no para de regalarme variaciones del mismo numerito allá donde vaya en esta ciudad.
Tengo curiosidad, pero no la bastante como para acercarme a ella a preguntarle. Aun conservo algo de mi instinto de supervivencia. Y además, por alguna razón ya sé como va a acabar todo esto. Lo que no consigo entender es porque empieza.
Me dan ganas de salir a buscar otro bar, pero sé que no serviría de nada, no tardaría en volver a encontrármela. No sé si es que solo hay un bar en esta ciudad, si realmente me está persiguiendo o si quizá soy yo el que lo hace. Pero me da igual…. Hoy realmente me apetece beber algo. Así que voy a ignorarla y beberme tranquilamente una botella de Jack Daniel´s.
Seria maravilloso si en este bar hubiese algo menos de ruido, si ahí fuera hubiera algo más que kilómetros de desierto hasta la próxima ciudad, si hoy fuese ese día en el que sintiese el valor necesario para enfrentarme de una vez a esa niña...
Pero ya me he acostumbrado a aceptar que no se puede tener todo. Así que hoy me conformo con tener algo, por poco que sea. Y ahora tengo un buen dolor de cabeza y toda una botella, repleta de alcohol, a mi disposición. Cualquier otra cosa que ocurra a mí alrededor, hoy no me importa ni lo más mínimo…
No te tengo a ti, y eso es lo mismo que no tener nada.

25 marzo 2009

CARTAS QUE NUNCA...(9)


El tiempo pasa y el dolor no disminuye.
Bien sabes que he cometido muchos errores en mi vida, y puede que en este lugar sea donde cometí el más grande de todos.
Por eso jure no volver, por muy necesario que fuera. No creía que pudiera aguantar los remordimientos. Y aún así, aquí estoy deshaciendo las maletas, a la espera de hacer lo mismo con mi error.
¿Tú crees que los errores se pueden deshacer?
Bueno, en realidad, da igual lo que creas, porque ya estoy aquí, y lo que creas o no, no va a cambiarlo. Esta vez, no es como otras; Yo soy el único responsable de esta absurda decisión de venir hasta Tokio. Y prefiero que sea así. Sin salida, sin posibilidad de excusas.

He venido consciente del dolor que me va provocar estar en Tokio. El lugar donde empecé a perderlo todo. Pero estoy harto de arrepentirme como un cristiano en penitencia, de maldecir mi estupidez y mi falta de madurez de ese momento, de no soportar el no poder volver atrás para cambiarlo todo. Harto de la ineficacia del tiempo para menguar mi dolor. Cansado ya, de oír frases como: "Todo sucede por algo" "Algunas cosas se van para que vengan otras mejores" "No hay mal que por bien no venga" y demás tópicos estúpidos; He decidido hacer algo, y no me queda más remedio que agarrarme como a un salvavidas en medio del océano, a esos tópicos y tratar de convertir mi error en un acierto.
Desgraciadamente no tengo una máquina para cambiar las cosas. Y hacer como en esa película: “La máquina del tiempo”. En la que el protagonista intenta una y otra vez salvar a su esposa. O quizá debería decir afortunadamente, ya que a pesar de sus muchos esfuerzos y su estupenda máquina del tiempo, el protagonista no logra salvarla.
Así que a mí, no me queda más remedio que probar otra estrategia: Voy a buscarla.

Lo cual no será nada fácil. Esta es una ciudad que aturde; los edificios están recubiertos de pantallas y altavoces que no paran de chillarte. La gente se apelmaza en las calles, y los medios de transporte siempre están abarrotados. Los centros comerciales, se encuentran en subterráneos y las discotecas en los pisos más altos de los rascacielos.
Solo los antiguos templos parecen mantener algo de la famosa calma oriental. Pero estoy seguro que no será ahí donde la encuentre.
Aun así, sigo por este río de contradicciones y el primer sitio que visito es el templo de Kamakura. Donde puedes pedirle a la estatua del poderoso Budha, allí erigida, que cumpla algunos de tus anhelos.
No va a ser fácil, no he vuelto a saber de ella en muchos años, y no puede decir que esta sea una ciudad fácil para encontrar a alguien.
Seguramente no haya nadie en esta ciudad que merezca menos lo que pido, pero también es verdad que nadie necesita más fervientemente que yo, lo que deseo.
Creo que Budha en su sabiduría debería entender que ante la necesidad el merecimiento no tiene nada que hacer.
Y además no es un deseo tan difícil que es pedir un rencuentro, entre tantos que tenemos a lo largo de la vida. También es verdad, que esta ciudad posee más de treinta y cinco millones de habitantes. ¿Pero que es eso para Budha?

Por si acaso, intento ponérselo algo más fácil al profeta, que alcanzo el Nirvana y con ello, espero, poderes milagrosos, y visito los sitios donde creo que sería más fácil encontrarla, el barrio comercial de Shibuya, los bares nocturnos de Ropongi, su antigua oficina en uno de los rascacielos de Shinjuku, pero de momento no tengo suerte.
Como te dije mil veces: Esa mujer, en aquel momento no significo nada para mí. Pero ahora voy a luchar para que lo signifique todo. Voy a quererla, voy a estar siempre a su lado y jamás haré nada que pueda provocar el perderla.
Se que esto no me asegura nada, quizá la pierda de todas maneras, como me paso contigo. Pero si es verdad que todo pasa por algo, quizá ella sea la razón. Quizá si consigo que se convierta en la definitiva… El haberte perdido, la desesperación por no poder recuperarte, mi constante huida de los sitios que provocan tu recuerdo, el dolor que siempre me acompaña. Todo, todo tendrá sentido.

Voy a buscarla, ¡Y voy a encontrarla!
Ella es mi última esperanza para poder creer que, el perderte, fue algo necesario... y totalmente inevitable.

22 julio 2008

CARTAS QUE NUNCA...(8)


Hoy al llegar de viaje, mientras deshacía ordenadamente la maleta en casa y colocaba todo en su sitio preciso, me he dado cuenta que ya no te extrañaba más.
Mientras me esmeraba en comprimir la ropa, para que cupiese en el que solia ser uno de tus antiguos cajones, tuve la sensación de que a la vez que llenaba ese cajon, tambien estaba llenando el hueco que habias dejado en mi.
Y en ese mismo momento supe; que ya no echo de menos esos hoyuelos de tu cara provocados por la sonrisa de verme llegar, y que he perdido la ilusión de ver ese brillo que desprendía tu mirada curiosa, mientras yo te relataba las cosas que me habían sucedido en mis viajes.
He tomado conciencia de que he olvidado por completo la forma de tus manos y la manera que tenían de acariciarme.
No recuerdo tu boca, ni siento ya la presión de tus labios en los mios.
Pensándolo bien, últimamente, cada vez ocupas menos espacio en mis pensamientos.
Imagino que a todo esto ha ayudado el hecho de que; en mi pared ya no quede ni uno de los cuadros que pintaste, que en mis estanterias no quede ni una de las fotos que nos hicimos y que haya pasado tanto tiempo, que ya nadie me pregunte, ni me hable de ti.
De ti...No me queda nada de ti, ni tu risa, ni tus llantos, ni tu olor, ni tan siquiera soy capaz de recordar claramente el aspecto que tenías.
Todo ha desaparecido. De repente parece como si nunca hubieras estado aquí.
Así que no puedo decir otra cosa que; el tiempo pasó y lo borro todo, que no eres más importante que otros recuerdos olvidados y que lo nuestro no era tan grande como yo pensaba.
Puedo decirte, sin titubear, que no te necesito, que no eres mi mujer ideal. Y que, visto lo visto, lo nuestro nunca hubiera funcionado.
Definitivamente, he de decirte, que creo firmemente, que esta será la última vez que te escriba...


Nada. ¡No funciona! Alguien me dijo que con mentiras quizá sería más fácil, que me sentiría mejor, que alejaría viejos fantasmas, incluso que quizá así volvieses...No tengo muy claro si se refería a mentirte a ti o a mentirme a mi mismo, lo que tengo claro es que no ha funcionado. He mentido todo lo que he podido, he dicho exactemente lo contrario de lo que sentía, y ni tú estas más cerca, ni yo me siento mejor.Aun así, ya me conoces y sabes que no me doy por vencido fácilmente... Así que haré un intento más:
Ya no te quiero... ¡No vuelvas por favor!

28 octubre 2007

CARTAS QUE NUNCA...(7)

La verdad, es que no te pierdes nada por no estar aqui conmigo;
Atenas esta en ruinas.
Piedras y mas piedras destruidas por el paso del tiempo.
Cuesta creer que esta ciudad fue alguna vez la cuna de la civilización. Ya que sus habitantes son de todo, menos civilizados. La gente camina con la cabeza baja y jamas alzan la mirada si no es para retarse o para vociferar el nombre del destino deseado a algun taxi, que a su vez, suele responder con un gesto de desprecio si ese destino no le pilla de paso.
Las carreteras estan llenas de coches que intentan sortearse los unos a los otros haciendo caso omiso de las normas de circulacion y pequeñas manadas de perros sin dueño merodean las calles principales.
En su mayoria, es una ciudad descuidada y los años parecen haberla convertido más en vieja que en antigüa.
Y sin embargo, me siento a gusto en ella.
Desordenada, caotica, parece como si la ciudad careciera de autoestima. En seguida te das cuenta que es una ciudad que tan solo sobrevive de viejos recuerdos y viejos fantasmas.
No es extraño que me sienta bien aquí, esta ciudad parece mi reflejo.
Disfruto deambulando por sus calles, me gusta repetir una y otra vez los mismos paseos. Desde el primer día que llegué, subo una y otra vez a a la Acrópolis a ver de cerca donde pusieron los viejos filósofos sus pies. Pero nunca entro. Es una cuestión de respeto; No quiero molestar a más fantasmas. Bastantes tengo ya con los que viven en mi interior.
Tan solo subo para observar la ciudad desde arriba, también suelo fijarme en un pequeño puesto donde una bruja de las de antes, de bola de cristal y pañuelo en la cabeza, ofrece en un cartón escrito en varios idiomas "Soluciones para todo".
Nunca lo he comprobado, ya sabes que yo no creo en estas cosas, tan solo la observo de lejos y veo como habla con los turistas. Aunque he de confesar que muchas veces me he sentido tentado a acercarme y averiguar... ¿Y si fuera verdad? ¿Y si supiera ella una manera eficaz de sacarte de mi cabeza?

Hoy no sé porque la vieja no ha dejado de mirarme, (¿Quizás he estado pensando en voz alta?).
Cuando ya había decidido marcharme, me ha hecho gestos para que me acercase. A regañadientes,y de forma desconfiada, me he aproximado a ver que quería, y como premio he obtenido una frase en un, increíblemente, casi perfecto español (aquí la gente habla un mal ingles y algunos un pésimo italiano, pero nadie conoce nuestra lengua):

-Se porque vienes siempre por aqui; Estas triste y no puedes olvidar.Pero eso tiene solución-

En ese momento, intente borrar la expresion de asombro (o sea, de tonto) de mi cara y le conteste, que se equivocaba, pero que es normal los extranjeros que hablan español suelen confundir los verbos auxiliares; Y que yo no "estaba" triste. Yo "era" triste.
La bruja farfulló algo en griego que no consegui entender, después de nuevo en español, me dijo que no se equivocaba, y que sabía porque "estaba" triste, mientras ponía un énfasis en el verbo me hacía una mueca de burla. Me aseguró que no debia preocuparme, que lo mío tiene solución.
No me he molestado en contestarla. Yo ya se que eso es imposible.

-No es tan dificil olvidarla- continuaba diciendo. -Mírame a los ojos, ¿Que ves en ellos? -
-Lo mismo que voy a pagarte por esto; ¡Nada!-Conteste

-Exacto-, me replico ella, pasando por alto completamente mi comentario sobre sus honorarios, -¡Nada! En mis viejos ojos no está. Pero si miras bien en los ojos, no en los míos, en otros ojos... veras eso que tanto echas de menos y descubriras la manera de no hacerlo-

Ojos, ¿Que tendrán que ver los ojos de nadie con los tuyos? ¿Y que tendrán que ver tus ojos con que yo no pueda olvidarte? Tus ojos son solo una mínima parte de todo lo que echo de menos de ti. Suena algo macabro, pero podrías volver sin ellos, y mi felicidad no los echaría ni lo más mínimo en falta. Pero por otro lado,ya me conoces, le doy mil vueltas a la cabeza y a pesar de ser un escéptico incurable, tengo la enorme contradicción de ser a la vez un ingenuo y que por muy inverosímil que sea la historia, si es lo que quiero creer; ya puede ser un hilo frágil y a punto de romperse que yo me agarro a él pensado que puede sujetar todo mi cuerpo mas tres mochilas cargadas de piedras.
Así que he salido de ahí mirando a los ojos de la gente fijamente, buscando esos ojos, dueños de la formula que me va hacer olvidar.Pero han pasado los días y poco a poco me he ido olvidando de esta obsesión y el hilo que me parecía una robusta soga, va volviendo a su ser; un estupido y fragil hilo que apenas sirve para sujetar un botón.Y me han dado ganas de volver allá arriba y decirle a la vieja:
"Lo ves" "Todo es mentira" "No eres más que un fraude".

Pero no vale la pena, y he decidido que ha llegado el momento de irse de esta ciudad.
Y he salido rumbo al aeropuerto, libre de mi nueva obsesión de mirar fijamente los ojos de todo el que me cruzaba, pero entonces he notado como unos ojos se clavaban profundamente en mi, igual que un cuchillo en una manzana.
No creo que esto sea nada extraño, imagino que a ti y a todo el mundo, ha debido pasarle alguna vez, el darse cuenta que a uno lo estan mirando, sin la necesidad de verlo directamente.
Así que me he girado intentando adivinar de donde provenia esa penetrante mirada. He acertado a la primera; Y ahi estaban esos ojos fijos en mi. Ojos que me han parecido fríos y, tal vez, duros pero que mostraban, sin lugar a dudas, un brillo de interés. Aunque eso en realidad no importa, ya que esos ojos pertenecian a una cara y la cara a un cuerpo y ese cuerpo iba del brazo de otro hombre, indicando claramente que el conjunto en su totalidad le pertenecía.
Cuando he intentado devolver la mirada, sus ojos rápidamente se han apartado de mí. Eran ojos verdes, ojos grandes y expresivos que ya no me miraban. Eran ojos... Ojos como los tuyos.

Y en ese momento no he tenido otra que maldecir la bruja. Imagino que esta es la solución que me proponía para olvidarte. Para conseguirlo no tengo más que enamorarme de esos ojos que "pertenecen" a otro y no a mi, ojos, que sin duda, no van a responderme... unos ojos, que al igual que los tuyos, nunca más van a amarme.

21 junio 2007

CARTAS QUE NUNCA...(6)

He vuelto a casa. Después de tantos viajes, estoy de nuevo en Madrid. Nada ha cambiado. Todo sigue igual, no parece que esta ciudad me haya echado en falta ni lo más minimo. Es como si el entorno que me rodea fuese a un ritmo mucho más lento que el mío.
Yo he cambiado mucho en este tiempo. Ya no soy el mismo. Me faltas tú. Y para mi eso es mucho más de lo que una persona puede echar en falta.

Estoy en casa. Pero no me siento en casa.
No tengo ganas de hacer nada y menos de cocinar, así que he ido a comprar fruta al supermercado. Parece ser que le he dado una alegría a la cajera. Dice que se ha acordado mucho de nosotros. Que se preguntaba donde estaríamos, tanto tiempo sin pasar por ahí. Fuerzo una sonrisa y espero la temida pregunta. No tarda en llegar: "¿Y tu mujer que tal esta? Le contesto que ya no tengo mujer, bueno que si tengo mujer pero que ahora es otra. No se porque le miento.
Ella me dice algo sorprendida (quizás no termina de creerme) "Ah, bueno. Lo importante es que estéis bien."
"Si. Eso es lo importante" Digo yo.
Y ella continua "¿Así que estas bien?" No puedo con tanta hipocresía así que mientras me doy media vuelta contesto "No. No estoy bien"

De vuelta a casa; más encuentros. Con lo grande que es esta ciudad y no hay manera de escapar de la poca gente que conozco. Esta vez es una vieja conocida mía... Y tuya también.
"Hay que ponerse al día" dice ella. Más cortesía. Me pone al día y la pongo al día.
A ella también le parece que el tiempo pasa despacio, a ella también le falta alguien. Esto hace que me sienta algo menos solo. Así que encontramos un tema común del que hablar; dolor.
El dolor es una prueba mucho más honda del amor que cualquier tipo de placer o felicidad.
Escucho y me escucha, su voz palía mi heridas, disfraza mi dolor. Estar con ella es como consumir un anestésico. El daño no se va, pero se difumina.
Mientra hablamos de lo lejos que nos sentimos de otras personas, nos vamos acercando.
Me dejo llevar y ella también.
Es linda y suave.
Noto como su respiarción se entre corta y siento el pulso de su corazón en mi boca.
Sus labios son gruesos como los míos, besarla es como un choque de almohadas. Su olor es deliciosamente narcótico.
Mientras hacemos el amor con los ojos cerrados tengo la seguridad de que los dos estamos pensando en otras personas.
Nos mezclamos en una sensación extraña, mezcla de pasión, dolor, deseo, confusión, calor...

¿Sabes? En un principio me sentí mal, sentí como si te hubiese traicionado. O como, lo que es peor; como si hubiese fallado al amor que te tengo.
Pero ahora que lo pienso, me doy cuenta de que no.
Me doy cuenta de que ese momento ha sido y será, lo más parecido posible... ha volver a hacer el amor contigo.

21 enero 2007

CARTAS QUE NUNCA...(5)

Posted by Picasa Ya sabes que desde que no estas no tengo casi motivos para sonreír, me cuesta mucho salir de casa si no es para ir a trabajar y los días se me hacen muy iguales los unos a los otros, es como si pasasen una y otra vez la misma película triste. Pero esta noche parece una buena noche. Es tarde, nieva, hace frio y hay poca gente por la calle. No he pensado casi en ti en todo el día, y por fin parece que podré pasear por esta ciudad sin la sensación de estar en una ciudad abarrotada de caras aparentemente felices. No me preguntes porque, pero la sensación de estar en una ciudad desierta hace que me sienta un poco menos solo.
El centro de Praga parece un hormiguero, esta prácticamente tomado por el turismo. Pero hoy no, hoy hace frió y nieva, y la gente parece haber decidido no salir o haberse retirado de las calles ya. No hay coches, no hay sitios abiertos, las ventanas de las casas están todas cerradas y apenas se ven luces en ellas.
La nieve hace resbaladizo el suelo de piedra, pero a la vez amortigua el sonido de mis pisadas, lo que hace que el silencio cubra casi por completo la parte vieja de la ciudad que me rodea.
Cruzo el Puente de Carlos IV y esta tan vacío como el resto de la ciudad, tan solo me cruzo con la interrogante mirada de unos ojos pardos. Una chica delgada de piel blanca me mira curiosa.
Desgraciadamente, una vez pasado el puente, la gente empieza a aparecer. No mucha, pero la suficiente para hacer que la ciudad pierda su encanto de antigua ciudad mágica. En el ayuntamiento la gente se arremolina alrededor del reloj esperando que aparezcan las figuritas que dan las horas en punto, ¡La gente se deja asombrar por cualquier cosa! El reloj de cuco de juguete de mi sobrino es mas espectacular que este, pero parece que nadie mas que yo se da cuenta, y no paran de hacerse fotos junto a él.
Ya sabes que no soporto las muchedumbres, ni siquiera las pequeñas muchedumbres como esta. Así que doy un giro de 180 grados y desisto ante mi idea de cruzar la ciudad.Ya me parecía a mi mucha suerte encontrarme apenas con una sola persona durante mi paseo.
Vuelvo sobre mis pasos, afortunadamente el Puente parece más o menos igual de vacio que cuando lo deje. Tan solo un par de parejas de ingenuos frotando, en busca de deseos, la estatua de San Juan Nepomuceno. Un cura que al rey le dio por tirar desde el puente por no revelar lo que la reina le decía cuando la confesaba. Así que simplemente por cumplir con su deber (cierto es, que hasta limites extremos) le canonizaron y ahora dice la leyenda que al tocar su estatua puedes pedir un deseo. Ya me dirás la lógica de todo esto… ¿Porque un cura asesinado va a conceder deseos?
La estatua es oscura por completo, excepto una pequeña parte de su base que ha dado a paso a un color dorado de haber sido tan tocada.
Espero a que se vayan todos, y caigo en la tentación… Sonrío, me acerco a la estatua e intento ser coherente con la historia; acaricio la base de la estatua y pido que mis oscuros secretos no se sepan jamás.
Ni rastro de la chica de ojos pardos.
Mientras dejo el puente atrás, no puedo evitar decir en voz alta que espero que ese monje siga cumpliendo con su deber después de muerto.
Una hora después, llegando a casa me sorprendo una vez más sonriendo, dos veces en un mismo dia, algo raro me debe estar pasando. Es esa mirada. Pienso en ella durante unos segundos y con ello me viene un batiburrillo de extrañas y olvidadas sensaciones a la cabeza. Por encima de ellas destaca la sensacion menos creible de todas. La de que esos ojos pardos podrían ser la solución a mi escasez de sonrisas.
No se, ¿Tu que crees? Seguramente tan solo sea una ilusión tonta, uno de esos autoengaños a los que bien sabes que me tengo acostumbrado… pero el caso es que, aun sabiendo todo esto, no consigo borrar esta estupida sonrisa de mi cara.

29 diciembre 2006

CARTAS QUE NUNCA...(4)

Posted by Picasa Por fin estoy en la ciudad perfecta para no recordarte, nadie me conoce, nadie me pregunta por ti, jamás vinimos a esta ciudad juntos. Ni siquiera hablamos nunca de venir aquí, y por supuesto... ya nunca vendremos juntos a esta ciudad.
Esta ciudad esta llena de puentes. De puentes y de Solariums que abren las veinticuatro horas del día. No me preguntes porque. No se quien demonios va a tomar el sol a las cuatro de la mañana, pero aquí es así.Budapest es algo caótica y solo se alimentan de sopas, pero no me importa. Lo de que sea caótica, claro. Lo de las sopas lo llevo fatal. Ya sabes como odio los líquidos calientes.
Poco a poco voy haciendo esfuerzos por orientarme y combinar los varios y enrevesados medios de transporte públicos (Metro, tranvía, autobús, Mini bus, y no se cuantos mas). Ya los he probado todos. Todos menos taxis. No quiero tomar taxis, odio los taxis de todas las ciudades, son o demasiado antipáticos o lo que es peor demasiado simpáticos y habladores.No quiero hablar con nadie. No quiero hablar de ti.
Mí tiempo libre lo dedico a vagar por los diversos mercadillos que hay aquí, sin la más mínima intención de comprar nada. Tan solo me dedico a observar la cantidad de cosas inútiles y viejas de las que están llenos. Me reconforta darme cuenta que no soy lo único inútil que hay en este mundo.Cuando los mercados cierran, suelo coger autobuses sin saber a donde van y mientras observo la ciudad por las ventanillas como si cada paisaje que dejo atrás fuesen viejos recuerdos a olvidar, espero a llegar a la última estación. Entonces allá donde sea; bajo y busco un bar.
Los bares son un sitio mucho mas propicio para olvidar que un autobus.
Hoy he encontrado un bar curioso, un lugar que conserva la estetica de cuando el comunismo reinaba este país.Una cueva oscura llena de símbolos decadentes. Justo el tipo de bar que prefiero.
Como imaginaba, es un local plenamente masculino, lleno de hombres calvos que parecen marineros recién desembarcados, lo cual en este país carente de mar, es cuando menos, sorprendente.
Como debe ser en un tugurio de estos, también parece que hay un par de prostitutas en busca de “marineros”.En Hungría la prostitución esta al orden del día. Vayas donde vayas encuentras mujeres de este tipo intentando sobrevivir con los pocos medios que tienen. Así que más de lo mismo aquí, no me sorprende ni lo más mínimo. Lo que si me sorprende es la oferta que una de ellas me hace en un mediocre ingles; Me dice que a cambio de unos pocos florines puede darme amor. Espero que me perdones pero, como imaginaras, he aceptado, ¡Estoy tan necesitado de ello!.
Me ha cogido de la mano y me ha llevado a un apartado donde me dado cuenta, como también habrás imaginado, que era mentira.Lo único que me ofrecía esta mujer, a cambio de mi dinero, era sexo. La mujer ha empezado a farfullar en húngaro cuando he declinado su oferta. Parecía indignadísima.No entiendo muy bien porque, ya que no le he pedido que me devuelva el dinero que la di por adelantado, y tampoco ella ha hecho ningún ademán de devolvérmelo.Mientras me alejo la sigo oyendo insultarme en húngaro. No la recrimino. Yo también me insulto. Soy un iluso que todavía me sigo dejando engañar por todo tipo de publicidad engañosa. Y también un cretino y un mojigato, porque ya que he pagado por unos servicios, podría haber hecho uso de ellos aunque no fuesen los esperados.
Al final me voy sin amor, célibe, y lo que es peor; No he podio beber ni un solo trago. Y eso hace justo el efecto contrario de lo que deseo; Eso hace que me acuerde aún más de ti.
En medio de todos esto pensamientos, no has dejado de aparecer…
Y me doy cuenta que en esta ciudad va a resultar tan difícil como en cualquier otra…el dejar de recordarte

24 diciembre 2006

CARTAS QUE NUNCA...(3)


Llueve. En realidad no es que llueva, porque que si miras al cielo no ves que caiga ni una sola gota, pero el resultado es el mismo; Me estoy mojando. Estoy rodeado por esa especie de niebla densa de Londres que acaba calandote antes de que te hayas dado cuenta.
Son las siete de la mañana. Estoy despierto desde hace dos horas. He vuelto a soñar con ardillas. Ya sabes que fobia le tengo a esas ratas que viven a los árboles. Me produce escalofríos solo el pensar en ellas. Pero hoy me ha pasado algo extraño. No me he levantado en sudores, ni sobresaltado, como tantas veces me viste despertar cuando soñaba con ellas.
Hoy ha sido distinto, al despertar me he sorprendido con una media sonrisa en mis labios. Esta vez el sueño ha sido diferente, las ardillas no parecían siniestros roedores de ojos rojos como de costumbre. Esta vez se parecían mas a las de los dibujos, a esas ardillas traviesas que andaban siempre metiéndose en líos.
Sobre todo se parecían a la ardilla medio tonta, a la que siempre se le caían las bellotas de la mano. La que tenia los dientes separados, ojos bizcos y nariz roja. ¿La recuerdas? No puedo evitar sonreír cuando pienso en ella.
No entiendo muy bien que me pasa. Pero he salido de casa directo a la tienda del paquistaní y le he comprado una bolsa de cacahuetes. No he encontrado bellotas. Espero que las ardillas también coman cacahuetes. Igual ni siquiera comen bellotas, igual solo es así en los dibujos.
La cosa es que he decidido aplazar mi viaje a Brigthon de esta tarde y me voy a ir a Hyde Park a darle de comer a las ardillas.
Se me ha ocurrido la estupidez de que quizá ha cambiado algo dentro de mí, que quizá si consigo quitarme el miedo a las ardillas… igual también soy capaz de olvidarte.
Aunque también se que eso va a ser prácticamente imposible….
¡Ya sabes cuanto odio a esos bichos!

30 octubre 2006

CARTAS QUE NUNCA...(2)

Una vez más aquí. No ha habido forma de evitarlo. Es el último sitio donde querría estar.
No me hace ningún bien visitar esta ciudad. Demasiados recuerdos. O mejor dicho; Demasiados buenos recuerdos. Intento pensar en los malos momentos que también me trajo esta ciudad, pero es inútil.
O no los hubo, o los buenos me impiden recordarlos. ¡Odio esta ciudad y también a esta maldita memoria selectiva mía!
Nos veo paseando por esta ciudad, juntos, felices… ¡Que lejos queda eso ahora!
Ahora, como ya desde hace tiempo, paseo solo. Sería más correcto decir que “vago solo" por esta ciudad. Creo que para pasear hacen falta al menos dos personas. En cambio vagar si que es algo más destinado a los solitarios.
Solo. Esta ciudad se ve distinta, estando solo.
Vago por las mismas calles, veo las mismas gentes, las mismas piedras derruidas, esas que tanto encanto tenían cuando paseábamos entre ellas… piedras que vimos juntos, muy juntos. Pero esta vez todo tiene otro aspecto; como muerto, sin color, parece que hasta la historia que hay detrás de estas piedras se hubiese borrado.

Viajar solo por una ciudad es como si uno nunca hubiese estado en ella. Las fotos, son fotos muertas, fotos de paisajes, monumentos… Son simples postales. Uno nunca aparece en ellas. A lo sumo uno intenta auto fotografiarse adoptando posiciones medio acrobáticas en un patético esfuerzo por aparecer en la ciudad. Y si, entonces uno aparece, pero dada la cercanía de la foto, es la ciudad la que no aparece. Hace ya tiempo que me di cuenta de todo esto, por eso ya nunca llevo cámara.
De verdad que hago lo imposible por eludir los sitios donde estuvimos juntos, nunca he destacado por mi vocación de mártir, aunque tú creas lo contrario. Pero es difícil evitar todos los sitios que recorrimos, ¡Paseamos mucho, por esta ciudad! ¿Recuerdas?
Estoy evitando, también, ir a cualquier monumento mortuorio. Mejor evitar tentaciones. En este estado es posible que me quiera quedar en alguno de ellos para siempre.
Seguro que dirías que sigo siendo un macabro. Pero si lo piensas, la idea no me parece tan mala. Al menos así estaría junto alguno e esos muertos ilustres de los que tanto te hablé.

¡Maldita ciudad de mierda! Poco queda por ver si no visito ni estos sitios, ni los en los que estuvimos. Así que voy a volver a uno de esos sitios que si estuvimos y después saldré corriendo de esta ciudad.
Sabía que iba a ocurrir….Nada más llegar a la Fontana de Trevi me ha parecido verte a lo lejos. Sonriendo y posando para una fotografía…He notado una punzada fría en el estomago. He apartado rápido la mirada. Ni siquiera he vuelto a mirar para darme cuenta que no eras tú, sé que es imposible que estés aquí. Los recuerdos me traicionan, buenos recuerdos que se me clavan en la cabeza como si fuesen una corona de espinas.
Me voy directo en dirección contraria hacia donde me ha parecido verte; hacia la fuente. A pedir mí deseo. No te preocupes, no voy a pedir que vuelvas a mi lado. Sé que eso es imposible por mucho que yo lo desee. Y no quiero ser yo el causante de que la fuente pierda su magia.
Así que voy a pedir lo mismo que la otra vez, lo ultimo que desee cuando vinimos juntos aquí. ¡Una verdadera estupidez dadas las circunstancias! Pero al menos esa vez mi deseo se vio cumplido y eso hace que crea un poco mas en la magia. Tu siempre me reprochabas que yo no creía en nada. ¿Y sabes? Últimamente ando algo necesitado de un poco de fe.

Es posible que me equivocase cuando formulé ese deseo, quizás debí pedir que estuviésemos siempre juntos o que fuésemos felices para siempre, no sé…Ahora es tarde para pedir lo que realmente deseo. Así que aun a riesgo de volver a equivocarme, (ya me conoces soy algo cabezota) me pongo de espaldas a la fuente lanzo la moneda y, mientras da vueltas en el aire, formulo el mismo deseo que la última vez: ...¡VOLVER A ROMA!

CARTAS QUE NUNCA...(1)

Una vez más miro a mi lado y al ver que no estás me hago el sorprendido. ¡Como si eso fuese nuevo! Hace mucho que no estás. Y hace mucho que viajo solo...
Si, estoy solo, levanto la cabeza y veo que han abierto la puerta de embarque. Por fin voy a subir al avión, después de una hora de retraso.
La verdad es que no me ha importado, desde que viajo sin compañía me gusta deambular por los aeropuertos, observar a la gente, imaginarme sus historias, de donde son y a donde irán, si están de vacaciones o trabajan y todo eso que ya sabes que me da por pensar.
Una vez dentro encuentro mi asiento, apago y meto los móviles en la mochila y saco el libro que siempre me acompaña en los aviones desde que te fuiste: “Antología poética de Mario Benedetti”. Tengo la costumbre de aprenderme de memoria alguno de sus poemas mientras espero en los aeropuertos. Creo que es por si algún día se te ocurre volver, poder recitartelos todos de memoria...Aunque se que eso es imposible. (No el que te los recite de memoria, sino el que vuelvas.)
Cuando me dispongo a guardar la mochila en el compartimento de arriba, noto ligeramente que me están pisando, ¡Ouch! Exagero medio en broma mientras me doy cuenta que son unos pies verdaderamente hermosos los que me están pisando. Unos ojos de un azul desproporcionado me piden tímidamente perdón. Mientras sonrió, respondo; “no importa”, y a la vez me da por fantasear con una gran historia de amor que empieza por un pisotón en un avión.
Dejo mi libro en el suelo para poder tener las dos manos libres para subir la mochila, veo de reojo que ella se interesa por saber que leo. Buena señal, pienso. Me siento en la misma fila pero a dos asientos y un pasillo de por medio. La miro, ella también mira. Es rubia, es guapa, quizás le sobran unos kilos, bueno... quizás no, seguro que le sobran, pero no importa. Me mira y tiene pies hermosos. Mario sostiene que la mujer que tiene los pies hermosos nunca podrá ser fea. Y si Mario lo dice tiene que ser verdad. Busco esa poesía la leo y me la aprendo. Ella también lee un libro, pero no alcanzo a ver el titulo. Es igual, no me importa. No se si es la influencia del uruguayo o que, pero cada vez me siento más atraído por ella.
El viaje dura tres horas. Hago por dormirme para no mirarla más, a ver si va a pensar que soy un maniaco. Cierro el libro y curiosamente ella hace lo mismo. Me duermo. 
Al despertarme lo primero que hago es mirar hacia ella, veo como da vueltas al piercing de su ombligo. Sonrío de nuevo, le copio el gesto y toco el mío. Y ella me devuleve la sonrisa. Bueno; o a menos eso me parece a mi.
Se me ocurre arrancar la pagina donde esta la poesía de los pies hermosos, apuntar mi teléfono y dársela. Pero no le puedo hacer esto a Mario. Así que arranco una hoja de la mierda de revista del avión y apunto mi nombre y mi número.
Nos bajamos del avión. Ella mucho antes que yo. Yo espero a que salga todo el mundo. Como ves sigo con mis manía de ser de los últimos en abandonar la nave, que se yo, complejo de capitán quizás. 
Esperando a las maletas volvemos a cruzarnos... Y, por supuesto, no la paro para  darle mi número como tenia planeado.
Cuando recojo mi maleta la vuelvo a mirarla. Ella espera aun. Pero nada, no hago nada. ¡Como siempre! Solo mirarla.... Finalmente decido marcharme; Salgo por la puerta principal con el papel con mi número de teléfono, como si fuera una piedra de 10 kilos en mi bolsillo,  y me dirijo a la salida cinco de la Terminal 2. Ella no; ella recoge sumaleta y se va para la  la salida seis. 
Me giro por última vez, ya con bastante distancia por en medio y ella también se gira, creo que sonríe, pero lo que es seguro es que me saluda agitando la mano y diciéndome adiós. Yo hago lo mismo pero sin sonreír. Me siento como un idiota. Me odio y me digo: “¡Lo ves cobarde! Tenias que haber hecho algo; Haberte acercado, haberle dado el numero...Cobarde y mil veces cobarde”.
Otro "flechazo", de los pocos que la suerte me ofrece, esquivado...
Siempre igual, solo me dedico a observar, jamás hago nada para que ocurran las cosas.
Pero enseguida se me va el odio y me viene una sonrisa pensando en ti y en lo que me dirías si me vieses ahora: “¡Pero mira que te pones romántico en los aeropuertos!”