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Tu lees porque piensas que te escribo... Eso es entendible. Yo escribo porque pienso que me lees... Y eso es algo terrible.
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23 junio 2014

HISTORIAS QUE NUNCA...(20)

EL ESCRITOR

No sé si escribir me convierte en escritor, nunca me han gustado las etiquetas. Imagino que la diferencia está en si es tu trabajo, en si recibes dinero a cambio de escribir. Yo, la verdad, no escribo por dinero.
Escribo porque no fui capaz de aprobar el examen para piloto, porque pensé que sería una buena excusa, porque el trabajo que tengo es una mierda, porque aqui todo vale, porque de alguna manera he de sacar el odio que llevo dentro, porque no puedo ganarle a trompadas al fuerte, ni ella me va a mirar con el guapo delante, porque quizá algún día un editor me descubra y me haga rico y famoso, porque si el farsante de Coelho puede hacerlo yo también debería poder, porque sé que a ella le gusta leer aunque sepa bien que no me lee, porqué aun me duele algo perdido y lo que busco ya no puede ser ella, porque a veces creo que merezco ser castigado por su recuerdo y otras que esta es la única manera de olvidar.

Escribo porque estoy solo, porque espero que todo cambie, porque quiero una oportunidad más, porque jamás entendí los números y alguien dijo alguna vez que las letras no se me daban mal,  porque ya no puedo perseguir un balón tan rápido como lo hacía,  porque puedo escribir lo que me da la gana ya que gracias a Dios nadie me lee, porque no hace falta hacerlo bien para conseguir algún halago, porque apenas creo en nada, porque así puedo ser otro o yo mismo sin que nadie pueda apreciar la diferencia,  porque soy un egoísta de mierda, porque es mucho más fácil escribir que actuar y  aún más fácil dedicarse solo a observar.

Escribo porque quiero creer que soy mejor de lo que soy, aunque luego me dé cuenta que no valgo mucho más que estas letras que aquí escribo, porque ni tan siquiera me creo eso y  no puedo ser el maldito romántico perdedor que me gustaría ser, porque que soy una suma de traiciones y contradicciones y me avergüenzo cada vez que gano, porque no soy capaz de beber todas las noches ni follarme a la primera gorda que se me pase por delante,  porque me gustaría ser como Bukowsky pero Dios me libre de serlo.

Escribo para dejar de mentir, para poder soportar mejor el reflejo del espejo, para pensar que tengo algo de talento, para decirle “que os jodan” a todos los mierdas de este mundo, para sentir cosas que no soy capaz de sentir, para vomitar todo lo que está mal y lo que está bien también, para parecer romántico sin serlo, para enamorarme,  para decir todas esas cosas que no me atrevo a decir, para desnudarme,  para disfrazarme, para salir impune, para que alguien lea algo más que “Los pilares de la tierra” de Ken Follet, para decirle a esa chica que ya tengo amigos suficientes y que lo único que quiero es hundirle la cara en la almohada, para no tener que oír más noes, para tener un final feliz de esos en los que no creo, para que me quieran,  para verla todos los días.

Escribo porque no soy el guapo alto que no le hace falta mas que sonreir, ni el malo fuerte que te saca a golpes lo que quiere, ni el rico poderoso que puede comprarte, ni tan siquiera soy el simpático gracioso que te hace reir... y a pesar que no soy ninguna de esas cosas que uno quiere ser,  no quiero rendirme.
Pero sobre todo escribo para que un día, un día cualquiera, ella me lea y piense: "Creo que debería coger el teléfono y llamarle".

La lastima es que escribir sirve para muchas cosas, pero para nada de lo que uno quiere.

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   Nene

01 septiembre 2013

HISTORIAS QUE NUNCA...(19)

LINA

Lina mira a través del cristal de la cafetería donde suele pasar las tardes. Desde donde está sentada puede ver la terraza, está intentando escribir algo en su ordenador, pero hoy las distracciones no la dejan concentrarse: Gente que pasa, un mensaje que aparece en su teléfono. Una sonrisa cómplice asoma a su rostro. Bebe de su cerveza. Ya responderá luego. Comprueba  la hora. Mordisquea ligeramente sus  dedos. Navega sin rumbo por internet. Un sorbo más a su cerveza…
Lina no suele distraerse fácilmente cuando se ocupa de una tarea, de hecho suele ser  algo obsesiva e impaciente con sus pasiones. A veces se siente como una montaña a la que el tiempo y su paso apenas pueden afectar. Y con esa creencia, se pone a escribir, correr, tocar la guitarra,  o a cualquier otra cosa que le apasione, dejando que se le escurran las horas como arena entre las manos. Igual por eso mismo le cuesta empezar las cosas, por el hecho de que una vez empezadas su determinación no le permite dejarlas hasta que estén terminadas. Pero hoy no, hoy simplemente, no consigue concentrarse. Demasiado lejos de casa,  demasiado tiempo sin sus rutinas. Demasiados "demasiado".
En su vaso apenas queda cerveza. El camarero interrumpe sus pensamientos preguntandole si necesita algo más. Lina sonríe: “No gracias".  A pesar de la facilidad con que deja ver su amplia sonrisa, lo cual demuestra su clara su empatía con los demás y su naturaleza extrovertida, Lina es algo desconfiada y  en realidad algo tímida, duda de muchas cosas, necesita estar a salvo en su entorno para encontrarse tranquila y poder hacer las cosas como a ella le gustan.

Lina no solo tiene una amplia sonrisa, tiene además ojos inquietos e inteligentes y una serie de rasgos afilados que la hacen sumamente atractiva a la vista. No tiene esa belleza simétrica típica de las muñecas de porcelana, sino más bien ese atractivo oscuro que poseen las mujeres fatales. Quizás sea algo frágil por dentro, pero exteriormente no parece que nada pueda dañarla.

Lina ya no es una niña, piensa, actúa y se mueve como una mujer. Puede mirarte a los ojos y decirte, por duro que sea, lo que piensa sin pestañear. Pero ahora, frente al ordenador, duda como lo haría una niña frente a un carrito de helados repleto de diferentes sabores.  
Ha pensado algo y lo ha escrito rápidamente, pero al ver el resultado se da cuenta que existen bastantes diferencias entre lo que cree que piensa, lo que realmente piensa y lo que dice que piensa...  Así que mejor lo borra.

A Lina, además de muchas otras cosas, le interesa mucho la psicología. Puede que porque crea que así podrá comprenderse mejor a sí misma, ya que muchas veces tiene la impresión de no entenderse nada. A veces tan impulsiva otras tan reflexiva. Tan abierta y tan cerrada al mismo tiempo. Valiente y desconfiada, romántica y desapegada, neurótica y calmada… Esa suma de pequeñas contradicciones sumadas a algunos pensamientos fuera de lugar, ha hecho que en ciertos malos momentos, haya llegado incluso a fantasear con la idea de llegar a perder la cabeza por completo.  De hecho si por alguna razón pasa por delante de una clínica psiquiátrica, cambia de acera rápidamente  como si tuviera el temor de que alguien pudiera salir de la puerta principal y encerrarla tras ella.

Lina está  llena de sueños, es inteligente, creativa, honesta y tiene firmes principios. Cree conocer bien sus puntos débiles pero no puede evitar dudar de los fuertes y  a menudo práctica la sinceridad con todos, menos consigo misma. Le gusta el Rock y la literatura, los contrastes y los extremos, aún no sabe bien lo que quiere, pero tiene claro lo que no quiere que haya en su vida. Lina es claramente camaleónica, no es que se camufle con el ambiente, no, si no que hay unos días que parece una persona y otros días en los que costaría mucho reconocer en ella a esa persona. 

Lina no es nada fácil, pero no hay duda de que vale la pena.

En realidad Lina no existe, bueno no sé si existe, quizás sí, quizás exista en algún lado y yo no lo sepa, pero desde luego no existe en mi vida. Lina, es tan solo, lo que me gustaría poder ver si un día mirara al otro lado del cristal de la cafetería, desde esta terraza donde hoy escribo esto.

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    NeNe