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Tu lees porque piensas que te escribo... Eso es entendible. Yo escribo porque pienso que me lees... Y eso es algo terrible.

06 octubre 2011

HISTORIAS QUE NUNCA...(11)

MI NOVIO ES PERFECTO

Mi novio Antonio; es bueno, atractivo, listo, elegante, romántico, deportista, encantador, cultivado, espléndido, adorable, exquisito, gentil, noble, primoroso, gracioso, agradable, bien parecido, delicado, ingenioso, sutil, apuesto, atento, abierto , acogedor, puntual, cálido, humilde, entrañable, sociable, sincero, valiente, apetitoso… ¡Mmmmm!
Amoroso, dulce, emotivo, sensible, tierno, cuidadoso, amable, receptivo, cautivador, fascinante, sugestivo, gallardo, admirable, garboso, simpático, bueno, caballeroso, entretenido, extraordinario,  portentoso, tierno, tranquilo, dulce, flexible, genial, maduro, lisonjero, incitante, seductor, ameno ,inteligente, lúcido, magnífico, alegre, perspicaz, sobresaliente, templado, agudo, tolerante, despierto, apacible, galante… ¡Es tan mono!  
Y además es; cariñoso, bondadoso, brillante, compasivo, cordial, generoso, humanitario, indulgente, liberal, sereno, magnánimo, inocente, modesto, sencillo, complaciente, inteligente, buen amante, guapo, clemente, gentil, bien  proporcionado, pasional, culto, sagaz, respetuoso, poeta, leal, detallista, distinguido, de buen gusto, guay, divertido, especial y maravilloso. ¡Le quiero tanto!

Pero es que... Pietro está tan bueno y es tan, tan italiano... ¡Que no pude resistirme!

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Nene

15 septiembre 2011

HISTORIAS QUE NUNCA...(10)

RING, RING,RING...

Mandy mira una vez más su teléfono, es la tercera vez que lo hace en dos minutos. Tiene claro que este acto reflejo es una tontería  y que el teléfono no va a sonar antes por mucho que lo mire. Pero no puede evitarlo, al igual que no puede evitar escuchar como su cuerpo entero le exige sentir de nuevo esa voz.
En realidad le sería simple complacer a su interior, bastaría con que en vez de mirar el teléfono una y otra vez, pulsara la tecla de llamada; Esa acción, inmediatamente, daría paso a escuchar  el sonido de esa ansiada voz. Y podría sentir como las palabras, provenientes del otro lado del teléfono, irían desde su oído hasta su ombligo calmando todo su cuerpo como pequeñas agujas calmantes de acupuntura, atravesando su cerebro, rellenando su corazón y disparándose desde ahí hacia sus extremidades, para subir de nuevo y convertirse en  hormigas que cosquillearian su estomago.
Pero claro, todo eso solo pasaría por dentro. Por fuera nada de esto ha de verse. Demostrar algo así es peligroso. Y esa es la misma razón por la que no marca su número, porque es él quien ha de llamar, ella ha de ser fuerte y aparentar.
Y es que la experiencia, (o la falta de experiencia, no sabría  muy bien cuál de las dos decir) poco a poco le ha hecho descubrir que el entusiasmo suele asustar, y el temor a asustar genera en ella aun mas temor. Porque es bien sabido que el miedo llama al miedo, dando paso a la parálisis  del cuerpo y a la congelación de los sentimientos, dominando cualquier intento de atender al corazón.
Así que aunque arda una bola de fuego en su interior, ella vestirá de invierno. 
Quizá de esta manera pueda encontrar una línea intermedia; menos miedo pero también menos pasión, menos placer y menos sufrimiento, evitar el contacto por miedo a la herida, ser fría, ceder la iniciativa, buscar y desear que sea el otro y no ella quien muestre el interés.
¿Pero donde esta esa fina línea que  decide que agrada y que abruma? ¿Y quién le enseño que debía esperar siempre a que le llamen,  que es mejor controlar su entusiasmo, que no debe decir “te quiero” hasta que un tiempo pase, que en el amor hay que medir y no sentir? ¿En qué lugar del camino aprendió a guardar y a contener en lugar de explotar y dar?
Mandy no puede evitar preguntarse, si está haciendo bien desperdiciando momentos mágicos e irrepetibles a cambio de otros que no se saben si llegaran.  ¿Es bueno de verdad sofocar el fuego de su interior a cambio de la posible durabilidad de las brasas? ¿No sería mejor lanzar una buena llamarada y ver si puede resisitir la intensidad del fuego, no sería una mejor forma de averiguar si ese sentimiento es de verdad?
Una vez más, mira su teléfono y ve el reloj...Entre todos estos pensamientos apenas han vuelto a pasar otros dos minutos, y se siente estúpida por pensar tanto en algo que no debería tener tanta importancia. Así que finalmente decide apartarse del teléfono para hacer algo que le entretenga el posible tiempo de espera. 
Mandy no está muy segura, pero cree que antes era más espontanea, más sincera, y seguramente más feliz… Pero debió ser que alguien, en algún momento del pasado, debió traicionarla o dañarla, o quizás reaccionó con temor a su buen entusiasmo y ahí el miedo entró en ella. Y una vez que el miedo entra, ¿Como haces para sacarlo? Debío ser entonces cuando le daría por pensar algo más friamente, escuchar  los consejos de los demás, observar como se comporta la mayoría que le rodea, se daría cuenta que sintiendo algo menos se sufre también menos y pensó que seguramente sería mejor así
Pero a veces en días como hoy; duda y se siente algo vacía por haber tomado el camino de la anestesia y maldice la hipocresía y el miedo que nos envuelve a todos, y tiene la tentación de volver atrás y no ser una más de ese “todos”…
Pero el miedo es fuerte, y la coraza que se ha ido construyendo ya es bien gruesa.  Parece ya tarde para cambiar de nuevo…
O quizás no, porque antes de alejarse del teléfono, con una vieja chispa de su fuego interior, manda un mensaje que dice: "Cuando tu teléfono no suena; ¡Soy yo!"

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Nene

28 julio 2011

HISTORIAS QUE NUNCA...(9)

CUANDO COCINAS TODO ES DIFERENTE

Al llegar, la mesa esta ya puesta. Es una mesa de contrastes, manteles, platos y vasos a juego y en el centro el tosco rollo de  papel de cocina…Estética y practica unidos en un pequeño espacio donde apenas caben  cuatro platos.
Apareces en la cocina con el pelo recogido y gafas de ver. Enseguida pones esa música que tanto te anima,  te sirves una copa de vino y la apoyas en la encimera de la cocina. Miras alrededor con atención, como comprobando que todo esta en orden. Y luego, presionando ligeramente con tu dedo anular el centro de tus gafas para ajustarlas bien a tu cara... sonríes.
Entonces lo sé. Se que vas a empezar a cocinar, y el corazón, tontamente,  empieza a golpearme el pecho como un pájaro carpintero…Y  es que si hay algo con lo que disfruto, ese algo es...¡Verte cocinar!
Así dicha esta frase puede llamar a engaño y que alguien piense que es una frase machista… Pero la lucha de sexos nada tiene que ver con esto.
Son tus gestos y tus formas, es como juegas con todo lo que te rodea y como ironizas cualquier conversación que surja en ese periodo, es el ritual que empleas al hacer todo esto y como yo lo percibo, y no el hecho en sí, lo que me hipnotiza como a una polilla frente a una bombilla.
 
El color de tu cocina, la música que suena, el olor de los ingredientes,  tus movimientos entre los fogones, los sabores que adivino, consiguen que una sinestesia exagerada se apodere de mi.
Y en ese momento todo parece ralentizarse igual que en uno de esos documentales en los que se ven las alas de los colibrís. Aunque, seguramente,  sea yo quien lo imagina así para no perderme nada  de ese tiempo. Pero el caso es que cada detalle dura en mi más de lo normal y  los sentidos se  entremezclan unos con otros; Los olores se elevan como esferas de colores, y alguna especia como el curry no es solo amarilla si no que al alacanzar la altura adecuada, estalla como un  fuego de artificio multicolor haciendo empalidecer el verde chillón de tu cocina.  Puedo saborear claramente el dulce sonido de tu risa en mi boca. Soy capaz de sentir en mi piel cada uno de tus movimientos como si fueras a mí a quien manipularas para cocinar. Y cada sabor, que me das a probar, se deja escuchar como si fueran distintas notas músicales de una composición.

No todo son gratas sensaciones, no creas, ya que también me invaden otras no tan buenas; Como la angustia de ver tus delgados dedos tan cerca del cuchillo que utilizas para cortar los vegetales, que en mi afán de protegerte quiero acercarme a impedírtelo, pero afortunadamente antes de que haga el ridículo intentándolo, veo con alivio el hecho de que, tus hábiles dedos han salido indemnes de ese trance, y mientras, ya aliviado, intento volver a mi estado sinestesico no puedo evitar sentir una profunda envidia de la cuchara de madera  que acercas a tus labios para comprobar el punto de sal.
Pero aun  así, también estas sensaciones merecen la pena, porque en cierto momento te das cuenta de cómo te observo, absorto (seguramente con cara de pajaro bobo), ajeno a cualquier cosa que no seas tu. Entonces, entonces me miras de reojo y sonríes... Sonríes como si yo significara algo. Y pienso que en este momento no querría estar en ninguna otra parte del mundo, más que aquí, viéndote cocinar. Quizás suene poco ambicioso, pero me conformo. Y me siento afortunado por tenerte,  aunque sea solo un poco.  Aunque esta ilusión no dure más…. que lo que tardas en cocinar.

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Nene

17 julio 2011

CARTAS QUE NUNCA...(12)

Es imposible saber cuánto tiempo ha pasado. O quizás, no. Quizás tan solo es que no quiero saberlo.
El tiempo está congelado en mi cabeza, como en una de esas bolas de cristal con nieve. Una de esas bolas, que basta con agitarlas un poco  para que vuelva a nevar… Y en mi caso, para que vuelva a recordar. Recordar cada una de tus sonrisas perfectas, el destello de tus infantiles ojos, el tobogán de tu nariz, el largo exacto de las ondas de tu pelo, cada gesto que hiciste por simple que fuera, cada palabra que dijiste por trivial que te pareciera…Todo, todo sigue igual en mi cabeza, como si fuera  el paisaje de esa misma bola de cristal.
Y esta ciudad y el saber que ahora te encuentras en ella, agita mi cabeza como si dos manos curiosas de niño gigante la movieran.

No es la primera vez que paseo por Barcelona, pero esta vez  todo me resulta extraño; al contrario que en mi cabeza  parece que nada sigue igual. Tengo la  impresión de estar en un país que no es el mio, no es solo el  escuchar otra lengua distintita a la mía, es algo más…La sensación que me invade es la de estar muy, muy lejos de casa y que en vez de ser verano como en el resto del país, aquí en cambio se cierna el otoño.
No quiero decir con esto que ya no me guste,  tan solo que la encuentro diferente.
Las calles me parecen raras, más anchas, como si en este tiempo las hubiesen estirado.  A pesar de lo fácil  que debería ser orientarse y lo cuadriculada que siempre ha sido, y sigue siendo esta ciudad, no paro de perderme.
Los comercios, no son como los recordaba, ahora parecen más minimalistas y exclusivos, es como si en cada estante que antes cabían cuatro o cinco cosas, ahora hubiera solo una, pero hubieran conservado el precio de las cinco que había.
Todos los restaurantes a los que entro están regentados por asiáticos. Las Ramblas están llenas de figuras dantescas inmóviles pidiendo tu dinero y no paro de cruzarme con turistas de cámara en mano…
Ahora entiendo, no sin algo de ira y frustración, que llamen a esta ciudad; “La ciudad de las mil caras”. Calle a calle, plaza a plaza, rincón a rincón… ¡Todo me resulta diferente!

En mi intento de encontrar algo que sea tal como lo recuerdo, he decidido recorrer los monumentos y espacios caracteristicos, que deberían seguir impertérritos ante el paso del tiempo, pero ni siquiera en ellos encuentro la familiardad deseada.
El Parque Well no tiene ya ese vivo color de tus mejillas.  El Laberinto de la Horta se me antoja mucho más intrincado  y me da por pensar que si estuvieras en el otro extremo me sería imposible llegar hasta ti. La plaza de San Felipe Neri  ya no conserva ese olor que yo creía tan parecido a tu perfume y al intentar abrazar las formas de la Sagrada Familia como si fueran las tuyas, me he encontrado con un montón de andamios…
Dice José Luis Caballero, en uno de sus libros, que Barcelona es una ciudad que ha sido capaz de reinventarse una y otra vez.  Quizás  esto a muchos les fascine… Pero yo, hoy, no puedo hacer más que maldecir esa magia.

Mientras pienso en todo esto, he llegado sin darme cuenta, al paseo del Borne, y no sé porque, me da por pensar que quizás estés por aquí. Claro que, aunque así fuera, de ninguna manera haría nada por verte.  No quiero correr el riesgo de que al igual que esta ciudad, también tú...estés diferente.

12 julio 2011

HISTORIAS QUE NUNCA...(8)

¡NO SEAS CURSI, POR FAVOR!

¡No, de verdad! Yo no me considero un hombre chapado a la antigua,ni añoro tiempos pasados y siempre fui mas practico que romántico. Nunca escribí en prosa, ni mandé rosas, siempre mantuve en mi manga un as y de mi boca no se oyó jamás, un "Voy a tomar este riesgo, así...sin más".
Así que de verdad entiendo que pueda resultarle poco "normal" y cursi esta petición.
Pero con la experiencia me voy dando cuenta que los aciertos son menores a la suma de los errores cometidos, y me da por pensar que quizás debiera buscar dos o tres rimas fáciles de encajar y tratarla de usted, para que así suene que vuelvo un poco atrás...
En mi petición, en realidad no hay más intención que pedirle permiso para construir una ficción. Ya que mi deseo es simplemente que me conceda permiso, para cortejarla porque si. Sin necesidad de ponerla un piso
Pero, por favor, no se me asuste. Ya que con esto de “por qué si”, quiero decir; que no busco el propósito final del enamoramiento, o el acercamiento físico. Este cortejo no tiene mas objeto que el del cortejo en sí mismo.
No se equivoque, no es que no la encuentre atractiva, o que usted no merezca la pena en cualquier otro sentido, pero es que mi fin es mucho más platónico…
Imagino que le sobran moscones y seguidores… Pero yo no pretendo importunarla demasiado, ni espantarle admiradores que si que quiera tener cerca, y ni mucho menos, aparecer de improviso en sus reuniones… Sería tan solo un puñado de cartas, algún regalo ocasional, algún detalle original, pero espero que nada que pueda molestarla o empalagarla.
Se lo utópico que esto le puede resultar, en parte por carecer de sentido cortejar sin la intención de amar, y en parte por todo lo que nos separa a usted y a mí: Apenas dos palabras intercambiadas por casualidad, un océano de por medio, la distancia de dos décadas de experiencias y seguramente un sin fin de sueños diferentes…
Por no hablar que de seguro yo no correspondo a lo que usted espera físicamente. Pero a esto sí le puedo dar una solución: Ya que yo no espero nada, le doy el permiso (si es que lo necesitara) para poner mis palabras en la voz de otro, y mis gestos en la mente de un quizás hombre más apuesto, más joven, o más brillante… O simplemente alguien más cercano con el que usted alguna vez haya soñado. Así, quizá imaginándose que el cortejo viene de otro más afín a su ideal, su sonrisa aparezca con más facilidad y con ello, a la par, mi felicidad. ¡Hay que ver! Resulta que ahora voy a descubrir que quizás tenga alma de Cyrano.
Pero esta, no es una petición carente de todo tipo de interés, ya que tiene como razón saber y sentir que usted recibe con agrado mis atenciones, que suspira (aunque sea ligeramente) ante mis cartas, que sonríe ante mis detalles y atenciones. Mi voluntad es saber que usted puede recibir lo que uno es capaz de dar, y que lo que le doy, va a ser recibido con la misma sonrisa que si se viese a un ser querido al final del andén.
En definitiva, sería tan atractivo experimentar el poder comprometer su ánimo, y llegar alguna vez a algo tan sublime como conseguir transformar uno de esos dias, en que usted se levanta con mal pie, en un dia feliz donde solo le apetezca sonreir.
Así que por favor no acepte mi propuesta si no es así, ya que aunque el motivo no es ser correspondido, si lo es el sentir que usted puede y quiere recibir pequeñas satisfacciones inesperadas, como una carta con el remite "un admirador", la alegría de una invitación, un regalo sin motivo alguno o la mera sonrisa de un extraño.
Encontraría tan placentero el tener su permiso para cortejarla en estos tiempos tan poco dado para ello, eso me haría pensar que usted confía en mí y en mis sanas intenciones, y podríamos volver juntos a los viejos tiempos cuando ni siquiera existía el fax, el tiempo era requisito imprescindible para conocerse y cortejarse, las cartas llegaban en sobre y las rosas no estaban pasadas de moda. Esos tiempos en que uno luchaba, con constancia, por lo que de verdad merecía la pena y las sorpresas más agradables esperaban tras una esquina, en forma de sonrisa, esperando que el otro se decidiera a pasar.
Como le decía (aunque pueda no parecerlo ahora), no le haga caso a mi forma de hablar, yo siempre he sido un hombre más práctico que romántico. Pero es que son tantas las cosas que nos separan y nos diferencian a usted y a mí, serian tantas las dificultades a superar… ¡Que dan verdaderas ganas de intentarlo!

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Nene

28 noviembre 2009

CARTAS QUE NUNCA...(11)


Estoy donde debiéramos estar los dos, donde siempre te prometí que vendríamos juntos. Es obvio que no he cumplido mi promesa, pero a estas alturas que importa romper media promesa más. Si, media, porque al menos he cumplido la mitad de mi promesa, a pesar de que tú no has venido, yo si estoy aquí.
Además, Las Vegas tampoco es para tanto, no es más que un enorme parque de atracciones en el que solo te puedes divertir si te gusta el juego o te sobra el dinero.
Aquí todo es mentira, una estatua de la libertad falsa, una esfinge falsa, un castillo medieval falso…
La única verdad inapelable que encuentro en esta ciudad es que tú no me acompañas.

He salido a buscar Elvis falsos y Marylins de pega, como tantas veces habíamos hablado de hacer, pero parece ser que lo intente demasiado pronto. Un mejicano, al que pregunte, me ha dicho que espere a que caiga la noche y entonces saldrán de hasta de debajo de mis pantalones.
Así que he me he vuelto al hotel, en parte un poco asustado ante la posibilidad de que me aparezca un Elvis cerca de la entrepierna, y en parte por refugiarme algo de un sol que golpea con más de cuarenta grados.

El hotel, deja bastante que desear, solo un norteamericano seria lo suficientemente hortera para elegir semejantes colchas y cortinas (que ni siquiera van a juego), pero al menos en el baño hay una gran bañera redonda. Así que no puedo quejarme, porque esta claro que voy a usar bastante más la bañera que las colchas de colores chillones.
El verano aquí se te mete tan dentro que hace que te sientas como si te hubieras comido tres mantas eléctricas encendidas.
No me lo pienso más y me sumerjo agua casi helada, para aliviar el terrible calor del estado de Nevada, mientras lo hago no puedo evitar pensar que es un nombre poco apropiado para el estado más árido y desértico de Estados Unidos.
Una vez dentro, en vez la sensación de alivio, que esperaba encontrar al poner mi cabeza en contacto con el agua fría, he recibido algo bien distinto; una especie de mazazo en forma de claro recuerdo, tan claro y vivo que he pensado que si realmente me golpearan con él, mi cabeza habría salido disparada de la bañera.
Dice Ray Loriga que la memoria es un perro estúpido que le tiras un palo y te trae cualquier cosa. Tiene toda la razón. Si no, ¿Por qué diablos, el agua fría, ha traído a mi mente ese beso que me diste la mañana en la que tuviste que irte?

En la confusión de mi cabeza, muchos de nuestros momentos se me entremezclan y quizás muchos se hayan perdido, pero la última semana, esa última semana que pasamos juntos, no para de repetirse una y otra vez en mi cabeza, como si fuera uno de esos viejos videos programados para que cuando la cinta de VHS llegara a su final se rebobinase y volviera a empezar de nuevo.
Y por eso entiendo menos aun que me venga ese recuerdo ahora. Si tengo tan claros y repetidos mis recuerdos de esos días, no debiera eso descartar la posibilidad de que apareciera uno aislado ¿Que tiene que ver el agua o el frio con ese beso?
Si ha de venirme algo en mente ¿No sería más lógico, que el agua me llevara al tacto de tu piel mojada? Porque aunque apenas pueda recordar tú cara de esos días, aun casi puedo sentir tu piel, acariciada por mis manos. Podría atreverme a decir, que recuerdo cada gota de agua que compartimos ese día. Recuerdo bien como toda esa agua nos rodeaba y como mis ojos se cerraban para que nada distrajera a mis dedos mientras recorrían tu espalda mojada, subiendo hasta tu cuello y acariciando el nacimiento de tu pelo bañado por esas aguas templadas de, lo que iban a ser, nuestras últimas vacaciones juntos.
O quizá, podría ser lógico también, que el frio del agua me llevase a aquel intenso frio que pasamos esos días en ese viejo país, en esa vieja habitación, ese frio que tanto odiaba y me incomodaba por el día, pero que tanto esperaba y agradecía por la noche, ya que hacía que los dos durmiéramos pegados el uno al otro como dos cucharas en el cajón de los cubiertos.
Pero no. Ha tenido que venirme ese maldito beso de despedida que casi apenas ni pude notar, ya que mis labios, esa mañana, estaban como el resto de mi cuerpo y yo mismo: Dormidos.

Dormido. Me he dado cuenta de que pasé mis últimos días contigo dormido; Esperando el día adecuado para este viaje que ahora hago solo, decidiendo cuando sería mejor decirte las cosas que nunca te dije, posponiéndolo todo para el momento ideal. Lleno de intentos, pero vacio de hechos.
Pero ya he decidido que eso no puede volver a suceder; así que me pongo mi smoking blanco recién alquilado, me subo al Cadillac descapotable que también alquile para la ocasión y salgo decidido en busca de una capilla donde uno pueda casarse rápidamente.
A estas alturas si hay algo que tengo claro es que; no es que no pueda olvidarte, lo que pasa es que, sencillamente, no quiero olvidarte.
Así que espero que no haya problema en celebrar la ceremonia. Si en algún sitio es posible, tiene que ser aquí en Las Vegas. Ya que no creo que un cura que se viste de Elvis y que ha sido capaz de casar a varios miles de parejas extrañas (a saber hasta qué punto) pueda ponerme muchas objeciones a que yo... quiera casarme con un recuerdo.

01 octubre 2009

CARTAS QUE NUNCA...(10)


Hoy me siento especialmente rodeado de ausencias. Como si tuviera toda la arena y todos los horizontes vacíos del maldito desierto dentro de mi.
No sé el nombre de esta ciudad. Ni el del bar en el que estoy. Y esta carta que escribo ni siquiera es para ti.
Esto esta lleno de gente, todo el mundo habla, parece ser que todos tienen algo que decir menos yo.
Junto a la máquina de discos una niña rubia y delgada, de unos dieciséis años, me mira con cara inocente. Pero sus ojos la delatan. Cuando se da cuenta que no me engaña; sonríe, echa una moneda en la maquina y se pone a bailar de forma extrañamente sensual para una niña de su edad.
El gordo que esta a mi lado no deja de observarla. Y echa miradas cómplices a sus amigos.
Doy la vuelta al taburete y paso del espectáculo. El camarero me mira inquisitivo, pero no me pregunta que quiero beber. Así que tomo la iniciativa y le digo “dame lo que sea menos cerveza”. No quiero beber lo mismo que estos tipos. Sorprendentemente el camarero acierta y me trae una botella de Jack Daniel´s. Quien sabe, quizá ya he estado alguna vez aquí. No hay forma de saberlo.
La niña debe estar intentando atraer mi atención porque cada vez siento más agitación detrás de mí. No me preocupa, no es la primera vez que me la encuentro, y sé que sabe como manejar los problemas. Sobretodo los que ella misma crea.
¿Que demonios querrá esta chica? Que no para de regalarme variaciones del mismo numerito allá donde vaya en esta ciudad.
Tengo curiosidad, pero no la bastante como para acercarme a ella a preguntarle. Aun conservo algo de mi instinto de supervivencia. Y además, por alguna razón ya sé como va a acabar todo esto. Lo que no consigo entender es porque empieza.
Me dan ganas de salir a buscar otro bar, pero sé que no serviría de nada, no tardaría en volver a encontrármela. No sé si es que solo hay un bar en esta ciudad, si realmente me está persiguiendo o si quizá soy yo el que lo hace. Pero me da igual…. Hoy realmente me apetece beber algo. Así que voy a ignorarla y beberme tranquilamente una botella de Jack Daniel´s.
Seria maravilloso si en este bar hubiese algo menos de ruido, si ahí fuera hubiera algo más que kilómetros de desierto hasta la próxima ciudad, si hoy fuese ese día en el que sintiese el valor necesario para enfrentarme de una vez a esa niña...
Pero ya me he acostumbrado a aceptar que no se puede tener todo. Así que hoy me conformo con tener algo, por poco que sea. Y ahora tengo un buen dolor de cabeza y toda una botella, repleta de alcohol, a mi disposición. Cualquier otra cosa que ocurra a mí alrededor, hoy no me importa ni lo más mínimo…
No te tengo a ti, y eso es lo mismo que no tener nada.

25 marzo 2009

CARTAS QUE NUNCA...(9)


El tiempo pasa y el dolor no disminuye.
Bien sabes que he cometido muchos errores en mi vida, y puede que en este lugar sea donde cometí el más grande de todos.
Por eso jure no volver, por muy necesario que fuera. No creía que pudiera aguantar los remordimientos. Y aún así, aquí estoy deshaciendo las maletas, a la espera de hacer lo mismo con mi error.
¿Tú crees que los errores se pueden deshacer?
Bueno, en realidad, da igual lo que creas, porque ya estoy aquí, y lo que creas o no, no va a cambiarlo. Esta vez, no es como otras; Yo soy el único responsable de esta absurda decisión de venir hasta Tokio. Y prefiero que sea así. Sin salida, sin posibilidad de excusas.

He venido consciente del dolor que me va provocar estar en Tokio. El lugar donde empecé a perderlo todo. Pero estoy harto de arrepentirme como un cristiano en penitencia, de maldecir mi estupidez y mi falta de madurez de ese momento, de no soportar el no poder volver atrás para cambiarlo todo. Harto de la ineficacia del tiempo para menguar mi dolor. Cansado ya, de oír frases como: "Todo sucede por algo" "Algunas cosas se van para que vengan otras mejores" "No hay mal que por bien no venga" y demás tópicos estúpidos; He decidido hacer algo, y no me queda más remedio que agarrarme como a un salvavidas en medio del océano, a esos tópicos y tratar de convertir mi error en un acierto.
Desgraciadamente no tengo una máquina para cambiar las cosas. Y hacer como en esa película: “La máquina del tiempo”. En la que el protagonista intenta una y otra vez salvar a su esposa. O quizá debería decir afortunadamente, ya que a pesar de sus muchos esfuerzos y su estupenda máquina del tiempo, el protagonista no logra salvarla.
Así que a mí, no me queda más remedio que probar otra estrategia: Voy a buscarla.

Lo cual no será nada fácil. Esta es una ciudad que aturde; los edificios están recubiertos de pantallas y altavoces que no paran de chillarte. La gente se apelmaza en las calles, y los medios de transporte siempre están abarrotados. Los centros comerciales, se encuentran en subterráneos y las discotecas en los pisos más altos de los rascacielos.
Solo los antiguos templos parecen mantener algo de la famosa calma oriental. Pero estoy seguro que no será ahí donde la encuentre.
Aun así, sigo por este río de contradicciones y el primer sitio que visito es el templo de Kamakura. Donde puedes pedirle a la estatua del poderoso Budha, allí erigida, que cumpla algunos de tus anhelos.
No va a ser fácil, no he vuelto a saber de ella en muchos años, y no puede decir que esta sea una ciudad fácil para encontrar a alguien.
Seguramente no haya nadie en esta ciudad que merezca menos lo que pido, pero también es verdad que nadie necesita más fervientemente que yo, lo que deseo.
Creo que Budha en su sabiduría debería entender que ante la necesidad el merecimiento no tiene nada que hacer.
Y además no es un deseo tan difícil que es pedir un rencuentro, entre tantos que tenemos a lo largo de la vida. También es verdad, que esta ciudad posee más de treinta y cinco millones de habitantes. ¿Pero que es eso para Budha?

Por si acaso, intento ponérselo algo más fácil al profeta, que alcanzo el Nirvana y con ello, espero, poderes milagrosos, y visito los sitios donde creo que sería más fácil encontrarla, el barrio comercial de Shibuya, los bares nocturnos de Ropongi, su antigua oficina en uno de los rascacielos de Shinjuku, pero de momento no tengo suerte.
Como te dije mil veces: Esa mujer, en aquel momento no significo nada para mí. Pero ahora voy a luchar para que lo signifique todo. Voy a quererla, voy a estar siempre a su lado y jamás haré nada que pueda provocar el perderla.
Se que esto no me asegura nada, quizá la pierda de todas maneras, como me paso contigo. Pero si es verdad que todo pasa por algo, quizá ella sea la razón. Quizá si consigo que se convierta en la definitiva… El haberte perdido, la desesperación por no poder recuperarte, mi constante huida de los sitios que provocan tu recuerdo, el dolor que siempre me acompaña. Todo, todo tendrá sentido.

Voy a buscarla, ¡Y voy a encontrarla!
Ella es mi última esperanza para poder creer que, el perderte, fue algo necesario... y totalmente inevitable.

22 julio 2008

CARTAS QUE NUNCA...(8)


Hoy al llegar de viaje, mientras deshacía ordenadamente la maleta en casa y colocaba todo en su sitio preciso, me he dado cuenta que ya no te extrañaba más.
Mientras me esmeraba en comprimir la ropa, para que cupiese en el que solia ser uno de tus antiguos cajones, tuve la sensación de que a la vez que llenaba ese cajon, tambien estaba llenando el hueco que habias dejado en mi.
Y en ese mismo momento supe; que ya no echo de menos esos hoyuelos de tu cara provocados por la sonrisa de verme llegar, y que he perdido la ilusión de ver ese brillo que desprendía tu mirada curiosa, mientras yo te relataba las cosas que me habían sucedido en mis viajes.
He tomado conciencia de que he olvidado por completo la forma de tus manos y la manera que tenían de acariciarme.
No recuerdo tu boca, ni siento ya la presión de tus labios en los mios.
Pensándolo bien, últimamente, cada vez ocupas menos espacio en mis pensamientos.
Imagino que a todo esto ha ayudado el hecho de que; en mi pared ya no quede ni uno de los cuadros que pintaste, que en mis estanterias no quede ni una de las fotos que nos hicimos y que haya pasado tanto tiempo, que ya nadie me pregunte, ni me hable de ti.
De ti...No me queda nada de ti, ni tu risa, ni tus llantos, ni tu olor, ni tan siquiera soy capaz de recordar claramente el aspecto que tenías.
Todo ha desaparecido. De repente parece como si nunca hubieras estado aquí.
Así que no puedo decir otra cosa que; el tiempo pasó y lo borro todo, que no eres más importante que otros recuerdos olvidados y que lo nuestro no era tan grande como yo pensaba.
Puedo decirte, sin titubear, que no te necesito, que no eres mi mujer ideal. Y que, visto lo visto, lo nuestro nunca hubiera funcionado.
Definitivamente, he de decirte, que creo firmemente, que esta será la última vez que te escriba...


Nada. ¡No funciona! Alguien me dijo que con mentiras quizá sería más fácil, que me sentiría mejor, que alejaría viejos fantasmas, incluso que quizá así volvieses...No tengo muy claro si se refería a mentirte a ti o a mentirme a mi mismo, lo que tengo claro es que no ha funcionado. He mentido todo lo que he podido, he dicho exactemente lo contrario de lo que sentía, y ni tú estas más cerca, ni yo me siento mejor.Aun así, ya me conoces y sabes que no me doy por vencido fácilmente... Así que haré un intento más:
Ya no te quiero... ¡No vuelvas por favor!

19 enero 2008

HISTORIAS QUE NUNCA...(7)

FECHA DE CADUCIDAD

Pienso en las cosas que no dije, pienso en las que te dije.Pienso en vos, pienso en mi.
Claro que uno siempre sabe que todo se acaba. Pero imagino que simplemente evita pensar en ello. Más tarde, a medida que va pasando el tiempo, debe ser más común ir pensando un poco en la cuestión. ¡No se!… ¡Digo yo!
Imagino que uno debe empezar a asumir la situación y al final la acepta con cierta tranquilidad. Pero ahora, de joven, ni se te pasa por la cabeza...
Y de repente llega una simple palabra y lo cambia todo.Y entonces empezas a darte manija, y los ratones se ponen a corretear por el desván, el tiempo se te hace corto y largo a la vez y aún rodeado de gente te sentís solo, muy solo.
Queres decir a todos pero no le decís a nadie. Todo el mundo desaparece , y nadie te sirve excepto los que ya no están. Buscas amor y te dan compasión. Y si llega desprecias el afecto recibido por temor a que sea fingido.
Y te pones a sentir a despacito,como para poder apreciar mejor.
Empezas a pensar en los seres queridos y hasta en los no queridos, no podes evitar sentir una especie de envida de los que se van a quedar, como si ellos fueran a ocupar tu lugar. Irremediablemente empezas a imaginar que es lo que habrá después.Y volves a darle vueltas; ¿Después se sentirá como aca? o ¿Será todo distinto?... Quizá mejor, seguramente peor.
Te planteas si todo es un sueño y te pellizcas para ver si despiertas, y después lamentas tu mala suerte..para después, sin más remedio, envejecer de golpe y aceptarlo con cierta tranquilidad. Aceptar el que, tan solo, una palabra puede tener el poder de hacerte tomar contacto con la mas cruda realidad.
Y te ves sentado en un avión que cae en picado a toda velocidad en dirección al piso; Un avión, del que vos no sos ni tan siquiera el copiloto, y por lo tanto, no tenes ni la posibilidad, ni la capacidad de hacer ni lo mas mínimo para evitar la catástrofe.
Asi que después de decirte adios, quizas para siempre, tan solo se me ocurre ponerme a leer de nuevo ese maldito papel ,repasando una y otra vez la palabra en cuestion, como intentando que cambie su significado, o por lo menos que adquiera el significado que le corresponde normalmente.
Hasta que no me queda mas remedio que sonreír irónicamente dandome cuenta, de repente, de que soy como un Yogurt comprado hace tiempo. Y que al igual que ese pedazo de leche fermentada y envasada, yo también tengo escrito en un papel cuando ya no más voy a poder ser consumido. O en este caso, seria mejor decir; cuando voy ser consumido por completo.
En definitiva; Que tengo, una muy próxima, fecha de caducidad.
Que paradoja, ¿no?, Es curioso cuantas cosas negativas trae una palabra, que en principio debería significar todo lo contrario, y todo lo mal que te hace sentir el ver escrita sobre un papel medico, junto a tu nombre, la palabra... POSITIVO

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Nene

28 octubre 2007

CARTAS QUE NUNCA...(7)

La verdad, es que no te pierdes nada por no estar aqui conmigo;
Atenas esta en ruinas.
Piedras y mas piedras destruidas por el paso del tiempo.
Cuesta creer que esta ciudad fue alguna vez la cuna de la civilización. Ya que sus habitantes son de todo, menos civilizados. La gente camina con la cabeza baja y jamas alzan la mirada si no es para retarse o para vociferar el nombre del destino deseado a algun taxi, que a su vez, suele responder con un gesto de desprecio si ese destino no le pilla de paso.
Las carreteras estan llenas de coches que intentan sortearse los unos a los otros haciendo caso omiso de las normas de circulacion y pequeñas manadas de perros sin dueño merodean las calles principales.
En su mayoria, es una ciudad descuidada y los años parecen haberla convertido más en vieja que en antigüa.
Y sin embargo, me siento a gusto en ella.
Desordenada, caotica, parece como si la ciudad careciera de autoestima. En seguida te das cuenta que es una ciudad que tan solo sobrevive de viejos recuerdos y viejos fantasmas.
No es extraño que me sienta bien aquí, esta ciudad parece mi reflejo.
Disfruto deambulando por sus calles, me gusta repetir una y otra vez los mismos paseos. Desde el primer día que llegué, subo una y otra vez a a la Acrópolis a ver de cerca donde pusieron los viejos filósofos sus pies. Pero nunca entro. Es una cuestión de respeto; No quiero molestar a más fantasmas. Bastantes tengo ya con los que viven en mi interior.
Tan solo subo para observar la ciudad desde arriba, también suelo fijarme en un pequeño puesto donde una bruja de las de antes, de bola de cristal y pañuelo en la cabeza, ofrece en un cartón escrito en varios idiomas "Soluciones para todo".
Nunca lo he comprobado, ya sabes que yo no creo en estas cosas, tan solo la observo de lejos y veo como habla con los turistas. Aunque he de confesar que muchas veces me he sentido tentado a acercarme y averiguar... ¿Y si fuera verdad? ¿Y si supiera ella una manera eficaz de sacarte de mi cabeza?

Hoy no sé porque la vieja no ha dejado de mirarme, (¿Quizás he estado pensando en voz alta?).
Cuando ya había decidido marcharme, me ha hecho gestos para que me acercase. A regañadientes,y de forma desconfiada, me he aproximado a ver que quería, y como premio he obtenido una frase en un, increíblemente, casi perfecto español (aquí la gente habla un mal ingles y algunos un pésimo italiano, pero nadie conoce nuestra lengua):

-Se porque vienes siempre por aqui; Estas triste y no puedes olvidar.Pero eso tiene solución-

En ese momento, intente borrar la expresion de asombro (o sea, de tonto) de mi cara y le conteste, que se equivocaba, pero que es normal los extranjeros que hablan español suelen confundir los verbos auxiliares; Y que yo no "estaba" triste. Yo "era" triste.
La bruja farfulló algo en griego que no consegui entender, después de nuevo en español, me dijo que no se equivocaba, y que sabía porque "estaba" triste, mientras ponía un énfasis en el verbo me hacía una mueca de burla. Me aseguró que no debia preocuparme, que lo mío tiene solución.
No me he molestado en contestarla. Yo ya se que eso es imposible.

-No es tan dificil olvidarla- continuaba diciendo. -Mírame a los ojos, ¿Que ves en ellos? -
-Lo mismo que voy a pagarte por esto; ¡Nada!-Conteste

-Exacto-, me replico ella, pasando por alto completamente mi comentario sobre sus honorarios, -¡Nada! En mis viejos ojos no está. Pero si miras bien en los ojos, no en los míos, en otros ojos... veras eso que tanto echas de menos y descubriras la manera de no hacerlo-

Ojos, ¿Que tendrán que ver los ojos de nadie con los tuyos? ¿Y que tendrán que ver tus ojos con que yo no pueda olvidarte? Tus ojos son solo una mínima parte de todo lo que echo de menos de ti. Suena algo macabro, pero podrías volver sin ellos, y mi felicidad no los echaría ni lo más mínimo en falta. Pero por otro lado,ya me conoces, le doy mil vueltas a la cabeza y a pesar de ser un escéptico incurable, tengo la enorme contradicción de ser a la vez un ingenuo y que por muy inverosímil que sea la historia, si es lo que quiero creer; ya puede ser un hilo frágil y a punto de romperse que yo me agarro a él pensado que puede sujetar todo mi cuerpo mas tres mochilas cargadas de piedras.
Así que he salido de ahí mirando a los ojos de la gente fijamente, buscando esos ojos, dueños de la formula que me va hacer olvidar.Pero han pasado los días y poco a poco me he ido olvidando de esta obsesión y el hilo que me parecía una robusta soga, va volviendo a su ser; un estupido y fragil hilo que apenas sirve para sujetar un botón.Y me han dado ganas de volver allá arriba y decirle a la vieja:
"Lo ves" "Todo es mentira" "No eres más que un fraude".

Pero no vale la pena, y he decidido que ha llegado el momento de irse de esta ciudad.
Y he salido rumbo al aeropuerto, libre de mi nueva obsesión de mirar fijamente los ojos de todo el que me cruzaba, pero entonces he notado como unos ojos se clavaban profundamente en mi, igual que un cuchillo en una manzana.
No creo que esto sea nada extraño, imagino que a ti y a todo el mundo, ha debido pasarle alguna vez, el darse cuenta que a uno lo estan mirando, sin la necesidad de verlo directamente.
Así que me he girado intentando adivinar de donde provenia esa penetrante mirada. He acertado a la primera; Y ahi estaban esos ojos fijos en mi. Ojos que me han parecido fríos y, tal vez, duros pero que mostraban, sin lugar a dudas, un brillo de interés. Aunque eso en realidad no importa, ya que esos ojos pertenecian a una cara y la cara a un cuerpo y ese cuerpo iba del brazo de otro hombre, indicando claramente que el conjunto en su totalidad le pertenecía.
Cuando he intentado devolver la mirada, sus ojos rápidamente se han apartado de mí. Eran ojos verdes, ojos grandes y expresivos que ya no me miraban. Eran ojos... Ojos como los tuyos.

Y en ese momento no he tenido otra que maldecir la bruja. Imagino que esta es la solución que me proponía para olvidarte. Para conseguirlo no tengo más que enamorarme de esos ojos que "pertenecen" a otro y no a mi, ojos, que sin duda, no van a responderme... unos ojos, que al igual que los tuyos, nunca más van a amarme.

01 septiembre 2007

HISTORIAS QUE NUNCA...(6)

UNA GRAN LINEA RECTA

Miro hacia atrás en mi vida y estoy contenta; he llevado una vida religiosa e intachable, he procurado hacer siempre lo correcto y cuando la vida me ofreció dos caminos fui siempre por el más recto y seguro. Me alejé todo lo posible de las tentaciones y pisé fuerte por el camino que me mostraba Dios. Y creo firmemente, a veces por mi misma y otras por lo que me aconsejaron mis mayores, haber elegido bien. El resultado es la prueba de todo esto; una vida tranquila y acomodada.
Claro que algunas veces tuve que hacer algunos sacrificios y es verdad también que a veces me pregunto que habría sido de mi vida si me hubiese quedado con Joaquín en Malaga, estaba realmente enamorada, pero escuche a mis padres e hice lo que más me convenia; Me despedí de él y me fui a estudiar a Madrid. Allí termine mi carrera con calificaciones excelentes, y además, conocí al ingeniero industrial que hoy es mi marido. Mis padres tenían razón; A partir de ahí todo fue rodado, un trabajo fijo, boda por todo lo alto y el nacimiento de tres hijas maravillosas. Claro que no todo es perfecto, siempre hay algún altibajo, pero en general llevo una vida segura, casi sin sufrimientos y de lo más formal.
Creo que mi vida podría describirse como una gran línea recta.

He tratado de inculcar los mismos valores que yo poseo a mis tres hijas, para que ellas consigan una vida lineal, tranquila y sin sobresaltos como la mía. Creo haberlo conseguido con mis dos hijas mayores, pero sorprendentemente, parece que la pequeña piensa de manera diferente. No consigo hacerla entender que el camino que lleva no es el correcto, que va sufrir mucho si continua así; no le gusta la carrera universitaria que le elegí (y eso que es una de las carreras que en este momento dispone de mas salidas), cambia de novio con una frecuencia muy poco deseada y a cada cual peor. Bueno, no todos eran malos. El ultimo era un chico de lo mas formal; Un medico ¡Medico nuclear nada menos! y además de muy buena familia.
¡Por fin!- me decía yo- Ya era hora de que encontrara su camino. Le ha costado , pero al final ha entrado en razón.
Pero a ella no se le ocurre otra cosa que dejarle porque lo encuentra aburrido, ¡Increíble! Como si eso importase realmente. ¿Acaso cree que yo me he divertido locamente con su padre? Eso no es lo importante. Lo importante es que un hombre pueda sostenerte, que sea un apoyo, que la convivencia con él sea apacible, y sobretodo que no te engañe, que no sea un golfo como la mayoría de los hombres. Todos los hombres son unos cerdos ya de por si, pero los "divertidos" ¡Lo son más aun!
Ella no se da cuenta que el que sea aburrido, a la larga no es un defecto, si no todo lo contrario. Pero ella no lo entiende, no lo quiere ver...
Yo creo que ella no sabe ver a largo plazo. Solo piensa en el momento y no se da cuenta que eso la perjudica.

Mi hija es una idealista en busca del amor perfecto. Yo también fui así una vez, pero la experiencia me ha enseñado que eso no existe y es lo que intento hacerla ver. Aún así, ella no se deja aconsejar. Yo lo intento todo; a veces trato de hablar tranquilamente con ella otras discuto acaloradamente, pruebo a involucrar a su padre (sin mucho éxito) en estos problemas, le ofrezco la posibilidad de recurrir a un psicólogo que le explique lo que es lo que más le conviene (alguien que sepa que a ciencia cierta que le va a decir lo mismo que yo), monto pequeñas reuniones con sus hermanas, para que vea lo bien que les va a ellas, y todas juntas tratamos de convencerla...Pero nada, no hay manera.

A veces me pregunto si no es culpa mía, si no se me nota demasiado que es mi preferida, y no porque sea la que mas me ayuda en casa y pasa más tiempo conmigo, no. No es por eso. Es por otro motivo, es por el mismo motivo por el que trato de involucrar a su padre o por lo que me reúno con sus hermanas para aconsejarla sobre su futuro.
Busco el apoyo de los demás, porque temo que si la reprendo por su conducta estando a solas, advierta en mi mirada un trasfondo de admiración; Admiración por tener el valor de vivir de otra manera, por luchar por lo que cree que quiere, por querer caerse y volver a levantarse por si sola, por no importarle equivocarse si el error es divertido, en definitiva; por atreverse a vivir de la manera a la que yo nunca me he atrevido.

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Nene

21 junio 2007

CARTAS QUE NUNCA...(6)

He vuelto a casa. Después de tantos viajes, estoy de nuevo en Madrid. Nada ha cambiado. Todo sigue igual, no parece que esta ciudad me haya echado en falta ni lo más minimo. Es como si el entorno que me rodea fuese a un ritmo mucho más lento que el mío.
Yo he cambiado mucho en este tiempo. Ya no soy el mismo. Me faltas tú. Y para mi eso es mucho más de lo que una persona puede echar en falta.

Estoy en casa. Pero no me siento en casa.
No tengo ganas de hacer nada y menos de cocinar, así que he ido a comprar fruta al supermercado. Parece ser que le he dado una alegría a la cajera. Dice que se ha acordado mucho de nosotros. Que se preguntaba donde estaríamos, tanto tiempo sin pasar por ahí. Fuerzo una sonrisa y espero la temida pregunta. No tarda en llegar: "¿Y tu mujer que tal esta? Le contesto que ya no tengo mujer, bueno que si tengo mujer pero que ahora es otra. No se porque le miento.
Ella me dice algo sorprendida (quizás no termina de creerme) "Ah, bueno. Lo importante es que estéis bien."
"Si. Eso es lo importante" Digo yo.
Y ella continua "¿Así que estas bien?" No puedo con tanta hipocresía así que mientras me doy media vuelta contesto "No. No estoy bien"

De vuelta a casa; más encuentros. Con lo grande que es esta ciudad y no hay manera de escapar de la poca gente que conozco. Esta vez es una vieja conocida mía... Y tuya también.
"Hay que ponerse al día" dice ella. Más cortesía. Me pone al día y la pongo al día.
A ella también le parece que el tiempo pasa despacio, a ella también le falta alguien. Esto hace que me sienta algo menos solo. Así que encontramos un tema común del que hablar; dolor.
El dolor es una prueba mucho más honda del amor que cualquier tipo de placer o felicidad.
Escucho y me escucha, su voz palía mi heridas, disfraza mi dolor. Estar con ella es como consumir un anestésico. El daño no se va, pero se difumina.
Mientra hablamos de lo lejos que nos sentimos de otras personas, nos vamos acercando.
Me dejo llevar y ella también.
Es linda y suave.
Noto como su respiarción se entre corta y siento el pulso de su corazón en mi boca.
Sus labios son gruesos como los míos, besarla es como un choque de almohadas. Su olor es deliciosamente narcótico.
Mientras hacemos el amor con los ojos cerrados tengo la seguridad de que los dos estamos pensando en otras personas.
Nos mezclamos en una sensación extraña, mezcla de pasión, dolor, deseo, confusión, calor...

¿Sabes? En un principio me sentí mal, sentí como si te hubiese traicionado. O como, lo que es peor; como si hubiese fallado al amor que te tengo.
Pero ahora que lo pienso, me doy cuenta de que no.
Me doy cuenta de que ese momento ha sido y será, lo más parecido posible... ha volver a hacer el amor contigo.

05 junio 2007

HISTORIAS QUE NUNCA...(5)

MI GITANO

Ahora ya no. Ya no quiero como antes.

Mi amor de antes era un amor desmedido. No era sano. Me hacia daño.Yo quería a mi gitano por encima de mi misma, de mi familia, y de cualquier cosa que pudiese imaginar. Estaba dispuesta a sacrificar lo que fuese por él, hubiese dado mis brazos y piernas si eso me hubiese asegurado una vida junto a él.Yo no existía sin él. Cuando él no estaba mi vida era triste y gris como un día de lluvia en un cementerio. Mi vida solo giraba en torno a él. Mi cuerpo tan solo se movía al son de sus pedidos. Yo era como la peonza de madera y él como la cuerda que la recubre; Cubierta por él, incapaz de moverme si no es con su impulso, destinada a dejar de girar, hasta que la cuerda la rodee de nuevo.Mi garganta se llenaba con su nombre, no había conversación en la que no le nombrase. Mis pulmones solo pedían aire para poder seguir viéndolo un rato más.Antes, bastaba con oír el ruido del motor de su coche, que podía distinguir sin equivocarme jamás, para que corriese hacia la ventana a verle llegar.
Sabia que venia a por mí. Y entonces me quedaba sin aire, no podía respirar, el estomago me bailaba, y la nariz se me taponaba. Hacia esfuerzos por respirar por la boca pero era inútil; Me ahogaba sin remedio. Los labios se me amorataban, mis ojos pedían auxilio, y más de una vez llegue a desmayarme.Antes cuando pensaba en él no podía evitar que las rodillas me temblasen y la boca se me secase. Mi gitano; Guapo como jamás he vuelto a ver a nadie. Pelo largo y negro, de piel y ojos oscuros como el petróleo, sonrisa blanca y una eterna barba de dos días.Mi gitano sonreía y yo lloraba, mi gitano bailaba y yo moría.Casado y con dos hijos solo me quería a mi, a su paya, a su niña. Estaba dispuesto a abandonarlo todo por mí. Eso decía. Yo le creía.Antes no tenía vida, porque mi vida era suya. Mi alrededor se difuminaba sin su presencia. El resto de la gente tan solo eran sombras. Nada en mi vida era real sin él.
Mi gitano. Por él abandoné todo; mis estudios, mis amigos, mi familia, lo poco que tenía…No había nada que no hiciese si me lo pedía. Conseguir droga, robar, huir de casa... a mí, una niña pija de buen barrio, me parecían peticiones insignificantes.
Sin él yo no era nada, con él lo era todo. Hasta que me di cuenta…Ahora estoy bien, estoy casada con alguien que me quiere. Controlo plenamente mi vida, dentro de poco seré madre, quiero a mi marido, pero no de la misma manera, de esa manera no era sano. Me hacia daño.Ahora puedo escuchar el ruido del motor de cualquier coche sin inmutarme, puedo mirar a mi marido a la cara y decirle, “no, eso no me apetece” o “mejor no querido, mejor hagamos esto otro”, pienso en mi antes que en nadie.Ahora no es como antes. Ahora quiero de una forma más racional, más egoísta. No doy todo lo que tengo, guardo mis reservas por si acaso. Puedo estar varios días sin ver a mi marido sin sufrir lo mas mínimo. Ahora soy cabal y racionalmente feliz.
Lo que pasa es que ahora, no se porque, de vez en cuando me encierro en el baño y disfruto jugando a sumergir la cabeza en la bañera aguantando la respiración hasta que no puedo más…
Y también de tanto en tanto, cuando mi marido no esta y nadie puede verme, no puedo evitar agudizar el oído y perder mi mirada por la ventana mientras presiono mi nariz con los dedos, notando como la respiración me falta hasta el punto que se me amoratan los labios y el mareo aparece e incluso llego hasta perder el sentido...
Y en ese preciso momento, mientras caigo perdiendo la consciencia, recuerdo esa maravillosa sensación… y sonrió de verdadera felicidad.
By:
Nene

21 enero 2007

CARTAS QUE NUNCA...(5)

Posted by Picasa Ya sabes que desde que no estas no tengo casi motivos para sonreír, me cuesta mucho salir de casa si no es para ir a trabajar y los días se me hacen muy iguales los unos a los otros, es como si pasasen una y otra vez la misma película triste. Pero esta noche parece una buena noche. Es tarde, nieva, hace frio y hay poca gente por la calle. No he pensado casi en ti en todo el día, y por fin parece que podré pasear por esta ciudad sin la sensación de estar en una ciudad abarrotada de caras aparentemente felices. No me preguntes porque, pero la sensación de estar en una ciudad desierta hace que me sienta un poco menos solo.
El centro de Praga parece un hormiguero, esta prácticamente tomado por el turismo. Pero hoy no, hoy hace frió y nieva, y la gente parece haber decidido no salir o haberse retirado de las calles ya. No hay coches, no hay sitios abiertos, las ventanas de las casas están todas cerradas y apenas se ven luces en ellas.
La nieve hace resbaladizo el suelo de piedra, pero a la vez amortigua el sonido de mis pisadas, lo que hace que el silencio cubra casi por completo la parte vieja de la ciudad que me rodea.
Cruzo el Puente de Carlos IV y esta tan vacío como el resto de la ciudad, tan solo me cruzo con la interrogante mirada de unos ojos pardos. Una chica delgada de piel blanca me mira curiosa.
Desgraciadamente, una vez pasado el puente, la gente empieza a aparecer. No mucha, pero la suficiente para hacer que la ciudad pierda su encanto de antigua ciudad mágica. En el ayuntamiento la gente se arremolina alrededor del reloj esperando que aparezcan las figuritas que dan las horas en punto, ¡La gente se deja asombrar por cualquier cosa! El reloj de cuco de juguete de mi sobrino es mas espectacular que este, pero parece que nadie mas que yo se da cuenta, y no paran de hacerse fotos junto a él.
Ya sabes que no soporto las muchedumbres, ni siquiera las pequeñas muchedumbres como esta. Así que doy un giro de 180 grados y desisto ante mi idea de cruzar la ciudad.Ya me parecía a mi mucha suerte encontrarme apenas con una sola persona durante mi paseo.
Vuelvo sobre mis pasos, afortunadamente el Puente parece más o menos igual de vacio que cuando lo deje. Tan solo un par de parejas de ingenuos frotando, en busca de deseos, la estatua de San Juan Nepomuceno. Un cura que al rey le dio por tirar desde el puente por no revelar lo que la reina le decía cuando la confesaba. Así que simplemente por cumplir con su deber (cierto es, que hasta limites extremos) le canonizaron y ahora dice la leyenda que al tocar su estatua puedes pedir un deseo. Ya me dirás la lógica de todo esto… ¿Porque un cura asesinado va a conceder deseos?
La estatua es oscura por completo, excepto una pequeña parte de su base que ha dado a paso a un color dorado de haber sido tan tocada.
Espero a que se vayan todos, y caigo en la tentación… Sonrío, me acerco a la estatua e intento ser coherente con la historia; acaricio la base de la estatua y pido que mis oscuros secretos no se sepan jamás.
Ni rastro de la chica de ojos pardos.
Mientras dejo el puente atrás, no puedo evitar decir en voz alta que espero que ese monje siga cumpliendo con su deber después de muerto.
Una hora después, llegando a casa me sorprendo una vez más sonriendo, dos veces en un mismo dia, algo raro me debe estar pasando. Es esa mirada. Pienso en ella durante unos segundos y con ello me viene un batiburrillo de extrañas y olvidadas sensaciones a la cabeza. Por encima de ellas destaca la sensacion menos creible de todas. La de que esos ojos pardos podrían ser la solución a mi escasez de sonrisas.
No se, ¿Tu que crees? Seguramente tan solo sea una ilusión tonta, uno de esos autoengaños a los que bien sabes que me tengo acostumbrado… pero el caso es que, aun sabiendo todo esto, no consigo borrar esta estupida sonrisa de mi cara.